Datos personales

Mi foto
Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

10. ¿Sentiste alguna vez, lo que es tener el corazón roto?



¿Sentiste alguna vez, lo que es querer gritar, pero no tenés el aire suficiente para hacerlo?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es el miedo por el día de mañana y no poder conciliar el sueño?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es tener unas ganas terribles de llorar pero ni una sola lágrima logra recorrer tus mejillas?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es mirar a los ojos, a la persona que amás y ver que no siente lo mismo por vos?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es desear un silencio y una mirada profunda, en vez de unas cuantas palabras y miradas al azar?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es sentir frío por creerse solo y vacío?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es tener dependencia de una sola persona para ser completamente feliz?;
¿Sentiste alguna vez, lo que es comprender que la verdadera vida no depende de respirar y los latidos de un corazón, sino que depende del amor?;
Cómo dice Andrés Calamaro: ¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?

El veinticinco de junio a la noche, sentía que ya no podía más. No veía feliz a Natalia a mi lado y eso causaba una enorme tristeza dentro de mí. En todo ese tiempo que “estuvimos juntos”, no hicimos nada. Nada. Decidí mandarle un mensaje, preguntándole si se había arrepentido de darme una oportunidad. Me respondió con palabras que ya había dicho anteriormente: que yo ya sabía lo que ella sentía por mí, que le gustaría sentir lo mismo. Pero hubo una cosa que me sorprendió. Me dijo que me dio una oportunidad porque pensó que ella podía cambiar. Razoné y comprendí que la oportunidad no me la había dado a mí, sino a sí misma. Eso acabó con todo.
Al día siguiente, hablamos en el último recreo. No me acuerdo de nada de lo que le dije. Estaba triste. Pero no se lo demostré en ese momento, guardé mi llanto. Recuerdo que se acababa el recreo, justo pasó un amigo de ella y charlaron un momento. Habrán sido dos segundos pero bastaron para que mi cabeza entendiera que yo no le importaba. Se acercó y me dijo: - Después hablamos.
Lo negué, con la cabeza. Tenía un nudo en la garganta y no me salieron las palabras. Me fui sin saludarla.
Con mucha tristeza, llegué al aula. Fuimos con mis compañeros a la sala de Plástica porque teníamos Imágenes y contextos y debíamos trabajar allí. Me acerqué a Irina, y le dije que me acompañe a una zona de la sala para hablar. Con los ojos cristalizados le explique lo que pasó. Luego, lloré como nunca lo hice en mi vida. Tosía porque me ahogaba de tanto llorar. Le mandé un mensaje a Natalia diciéndole que me fui sin decirle nada, para que no me vea como estaba en ese momento. Me respondió que no esté mal porque ella iba a estar peor. Después de leer eso tiré mi celular a un rincón del aula. Nacho me lo acercó de nuevo. Le respondí el mensaje con ironía si quería que este feliz ya que sentía que había perdido todo.
Como salí más temprano de la escuela, esperé a que ella también salga. Quería que me diga en la cara lo que sentía. Conclusión: no hablamos nada y quedamos en hacerlo el lunes.
Ese veintiséis de junio muchos amigos me hablaron por MSN, tratando de consolarme. Les agradecí mucho a esas personas que me ayudaron, pero el dolor era inmenso.
Al día siguiente, escribí la siguiente nota en Facebook, añadiendo la que había escrito el veinticinco de mayo:

Pasado presente… ¿futuro?

El Sábado, 27 de junio de 2009  a las 15:41

No quiero lograr nada con esto, solo me quiero descargar:

LALO!
Lunes 25 de mayo de 2009 a las 23:11.

¿QuiéN no se preguNtó alguNa vez: por qué?
UNo sabe la respuesta pero No la quiere aceptar.
Si uNo busca esa respuesta, al encoNtrarla, duele taNto aceptarla, por eso recurre a otras cosas.
¿Qué queda? respoNderé: ¡Nada más queda! como dice Soda Stéreo.
Cuesta olvidar, cuesta mucho, se hace difícil resigNarse.
Pero hay que seguir. No bajar los brazos.
UNo iNtenta e iNtenta.  Se cae, se levaNta se vuelve a caer. Pero loco: ¡ARRIBA! Todo sigue. Lo que va, vieNe. Esperá, el momeNto llega, tarde o tempraNo, pero llega. TARDA EN LLEGAR Y AL FINAL, AL FINAL, HAY RECOMPENSA. Otra frase de Soda. Y hay uNa recompeNsa eNorme, que ya la teNías desde aNtes y ves que se hace más fuerte, que soN tus amigos. Que soN lo que más me importa a mí hoy eN día.
Se termiNó un sueño, pero quedaN muchos más...
No me voy a poner mal, de hecho, no estoy llorando ni nada ahora porque pude ver la realidad. Se fue la Niebla que aNtes me impedía ser lo que en verdad soy.
AuNque debo decir que a veces esa Niebla me hacía sentir bien.
Pero lo que soy ahora es lo que me gusta ser y voy a seguir sieNdo y No voy a cambiar por Nada. Y meNos ahora que estoy en doNde quiero estar, con la geNte que quiero estar: mis amigos. Que eN poco tiempo vamos a vivir uNo de los mejores momeNtos de Nuestras vidas: el viaje a Bariloche.
Me caNsé, ya está. Soy otra persoNa. Esto era la etapa final para cambiar. Y ya lo hice. Ahora me sieNto mucho mejor, porque acepto esa respuesta.
Dejé atrás una parte de mi vida que pude disfrutar uN poco. Pero sé que algo mejor va a veNir...
AlguNas persoNas saben de lo que hablo.

No estés preocupada.
¡YO LA PASO BIEN!

Ya estaba listo, ya no quería nada, no quería olvidar, sino alejarme. Olvidar nunca se puede. Siempre queda una marca por más mínima que sea.
Todo cuento tiene un final, ya sea feliz o triste, en esto tocó el segundo. No fue mi decisión.
Uno no tiene que intentar las cosas si siente que hay un porcentaje mayor de que salgan mal, por lo menos en esto. Una oportunidad. ¿Para qué? ¿Para jugar? ¿Para ver si podías sentir lo mismo? La verdad que no sé. Ni vos sabes la respuesta (o no querés decirla), ni siquiera la sabe una de las personas que más te conoce.
Ocho días después de escribir la nota anterior, me llegó un aviso de que querías hablar conmigo. Me preguntaba: ¿por qué? ¿Qué más querés decir? ¿Por qué lo hiciste? ¿Para qué me diste esa oportunidad? Podías haber dicho: “perdóname pero no, vos sabes cómo son las cosas”. Me lo dijiste después, cuando las ilusiones habían vuelto y pensé que se iban a quedar un largo tiempo. No fue así. Supongo que te habrás arrepentido al instante de lo que dijiste. Veinticuatro días. No te demostré todo lo que podría haber hecho por vos. Sólo fue una parte y fue bastante creo yo. Ahora, llorando como nada, recuerdo todos esos días. De los cuales hubo pocas cosas. Todo de mi parte, casi nada de la tuya. Se notaba que no querías estar conmigo. Te invitaba a salir y no podías porque siempre pasaba algo. Te dije que me avisaras cuando tenías tiempo y nunca me avisaste. Un ratito por día te pedía. Tenía que pasar un milagro para que estuvieras por lo menos cinco minutos conmigo, de los cuales hablábamos como si fuéramos amigos, así, a una distancia. Te quería abrazar y te molestaba, te quería agarrar la mano y te querías soltar. Después un beso y así seguíamos hasta la próxima vez en la que te cansabas de que yo insista y pasabas otro ratito conmigo. Lo disfrutaba, pero no mucho. Pensé que ibas a cambiar después de ver todo lo que hacía por vos. Pero no fue así. Vos también querías cambiar, según lo que me dijiste. Pero estas cosas no se hacen. Jugaste y muy mal. Por ahí no lo querías hacer pero lo hiciste. No te importó. Menos mal que ayer tuve la fuerza para preguntarte si te arrepentiste, sino iba a ser peor.
No te entiendo.
Queda un pasado inolvidable, un presente triste, y espero un futuro mejor. Eso espero.
¿Te acordás cuando te dije que nunca te iba a romper el corazón? No era mentira, era la mayor verdad que dije en mi vida.

Buena suerte y hasta luego.

“El que era yo, ya no va a estar, esta es la última escena" Sin Bandera.

Lalo.


Horas después compuse una canción:

De esta forma
estoy pagando
por mi sensibilidad.

Porque tenía temor
por las cartas que tenía
que jugar.

Con cada día,
nacía una mentira
y junto a ella otra herida
que se abría.

El tiempo aquí
no es el culpable,
el único culpable aquí soy yo,
por ser tan vulnerable.

Que no tiene
la fuerza para olvidar
y cada vez que algo viene
todo se lo quiere dar.

Y a veces deja de pensar.
A veces deja de pensar…

Pasaron lunes y martes y no pudimos hablar. El miércoles, tuve una conversación con Rocío, otra de sus mejores amigas. Hablamos de lo que había ocurrido:

Rocío: Y vos, ¿cómo estas con lo de Nati? Sorry, si no querés hablar, no hablamos.
Lalo: No pasa nada. Hablemos. Estuve muy mal el viernes. La verdad te digo. Después, los demás días, estuve medio mal y ayer y antes de ayer, me di cuenta, que es su decisión. Y está bien. Yo no puedo hacer nada más. Hice todo lo posible por ella y si no soy lo que busca, lo tengo que aceptar y seguir adelante. Pero le dije que si algún día se daba cuenta de lo que puedo hacer por ella, no sería tarde.
Rocío: Mirá, algo me contó ella y no entiendo por qué no te dice las cosas en la cara, debe ser  más fuerte que ella. O sea, si no le pasara nada, te diría: mirá, no quiero estar con vos. Punto, sin vueltas. Yo creo que le da vergüenza admitirlo o, no sé. Pero hoy, casi llora. Vos shhh, silencio. Algo le pasa para mí y no lo quiere admitir. Y no sé por qué. Y se va a arrepentir, porque te va a perder y después la que va a estar muy mal, va a ser ella.
Lalo: O sea, no me va a perder. Por ahí se da cuenta de las cosas, y como te dije no va a ser tarde. Lo que siento por Nati es de verdad, no es un capricho.
Rocío: Ya lo sé. Pero el año que viene no se van a ver tanto. Y cambian las cosas con el tiempo. Aunque ahora digas que no.
Lalo: Tenés razón en eso.
Rocío: Y bueno, no sé. Es difícil igual ahora. Porque la ves todos los días. Pero bueno…
Lalo: Cuando ella me necesite, me va a tener siempre. La vea todos los días, una vez por semana, no importa. Cuando me necesite, voy a estar ahí
Rocío: Si vos decís…
Lalo: Le dejo la PC a mi hermano. Un beso
Rocío: ¡Otro!

El jueves comenzó el receso escolar debido a la expansión de la pandemia de la gripe H1N1. Quedé en verme con Nati, el sábado cuatro de julio. Nos encontramos en la estación de Ciudadela, ella vino acompañada de Marina (¿recuerdan ese nombre, no?). Nosotros fuimos a sentarnos a un banco enfrente de un negocio de la calle 25 de Mayo y su amiga se quedó hablando con una de las personas que atendía en el kiosco del Pela.
Necesitaba que me diga a la cara que no quería estar conmigo. No me lo dijo exactamente con esas palabras, pero me lo dio a entender a su manera. Le dije que la iba a esperar, que no iba a ser tarde cuando se dé cuenta de las cosas. Tenía muchas ganas de llorar, pero no lo hice. Cuando terminó la charla y decidimos ir a buscar a Marina. Pero antes de partir, la agarré del brazo y le dí un último beso. Luego, las acompañé hasta la casa de su profesora particular y me despedí de ellas en el mismo lugar en el que nos habíamos encontrado.
Llegué a mi casa y quebré en llanto. Se había terminado el sueño pero estaba decidido a esperar. Como Irina no estaba en el MSN conversé con Agustina (una amiga del colegio), porque necesitaba hablar con alguien. Recuerdo una frase que me dijo en esa conversación: “Quedáte con los lindos recuerdos y listo”.
Horas más tarde, tuve una conversación por MSN con Fabricio, que es amigo de Nati y novio de su amiga Sofía. Días atrás, cuando él me había agregado, no lo trate de forma muy amistosa pero aquel día de julio nuestra charla, me dio una esperanza:

Lalo: ¿Puedo hablar con vos un toque?
Fabricio: Sí. Decime. ¿Qué pasó?
Lalo: El otro día, cuando me hablaste, si te molestó como te respondí te quiero pedir disculpas. No tuve un buen día y además me pareció un poco raro que un amigo de Natalia me agregue después de lo que pasó con ella. Si te molestó disculpáme no fue mi intención.
Fabricio: Esta bien, no hay drama. ¿Te arreglaste con ella?
Lalo: No sé. Hoy nos vimos y hablamos un poco. Creo que te habrá contado lo que pasó conmigo. Yo la quise mucho a ella y es una decisión suya.
Fabricio: Sí, algo me contó pero no sé. Tienen que hablar bien porque no puede terminar todo mal. Porque ella también te quiere mucho pero no quiere nada con nadie ahora, siempre me dice eso.
Lalo: Yo le dije que cuando quiera tener algo conmigo más tarde, puede que sea o puede que no sea así. Yo la voy a estar esperando.
Fabricio: Te va a salir todo bien pero tenéle paciencia.
Lalo: Sí. Gracias loco y perdoná otra vez por lo del otro día.
Fabricio: Está bien, no hay problema. Por lo que parece sos un buen chabón y te va a salir todo bien.
Lalo: No parezco, soy. Jajaja.

Esperar. Tenía que ser paciente y esperar. Pero, ¿por cuánto tiempo más?

1 comentario: