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Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

18. Poder decir adiós, es crecer


Escapar. Escapar de todo aquello que te causa dolor. Aunque a veces no lo parezca, hay situaciones en la que pensás que te están haciendo bien, cuando en realidad te está lastimando y mucho. ¿Cuál es la satisfacción de seguir así? ¿Será porque pensamos que las cosas pueden llegar a cambiar? Hay circunstancias que jamás van a modificarse, por más que nos esforcemos y dejemos todo. Son esas realidades en que uno mismo no toma la decisión final. En la que se involucra a otras personas para llegar a cumplir con lo que uno se propone.
Sufrimos y nos gusta. Es como un vicio. Pero todos los vicios hacen mal, ¿no?
Dejamos todo por ver feliz a alguien. ¿Y qué pasa cuando ves que esa persona no tiene el mismo propósito que vos? Hay dos caminos, seguir intentando para conquistarla y lamentarse una y otra vez, o dejar todo y terminar de una buena vez con el sufrimiento.
Por ahí pocos concuerden con mis palabras, pero como siempre digo: yo lo pienso de esta manera. Por alguna razón será.

Por eso, sí puedo recurrir ahora a una frase que hace mucho que no digo:
“Alejáte de todo lo que te hace mal, aunque ese todo, abarque cosas hermosas”.

Sí. Había llegado a una decisión final. No sólo alejarme de Natalia. Ya lo había hecho y no ocurrió lo que yo esperaba. Tenía que dejar atrás también a las personas que había conocido gracias a ella y con las que más se relacionaba.
Sus amigas ya tenían conocimiento de que trabajaba en la escritura de este libro. Así que decidí encarar mi despedida de la siguiente manera:

Evelyn: Huguito.
Hugo: Eve.
Evelyn: ¿Cómo andás?
Hugo: ¿Te digo la verdad? No sé. ¿Vos?
Evelyn: ¿Por qué no sabés? Yo bien
Hugo: Porque creo que ya hay que ponerle un final al libro. ¿Se entiende?
Evelyn: ¿Lo vas a terminar?
Hugo: Sí, lo voy a terminar. Pero ya tengo decidido cuál va a ser el final
Evelyn: ¡Apa!
Hugo: Ya le quiero poner un final a todo esto. No quiero seguir así. Creo que es mejor decir adiós pero definitivamente.
Evelyn: ¿Y qué? ¿Le vas a dejar de hablar otra vez?
Hugo: No solamente a ella.
Evelyn: ¿A quién?
Hugo: A ustedes.
Evelyn: ¿Me estás jodiendo?
Hugo: No
Evelyn: Ok.
Hugo: ¿Sabés que es lo que pasa? Es que si yo solamente dejo de hablarle a ella, cuando hable con ustedes va a ser inevitable tocar el tema.
Me duele en el alma tener que hacer esto, pero necesito que me entiendan. Yo quiero empezar de cero otra vez.
Evelyn: Bueno. Me parece una estupidez, pero bueno. Me voy. Besos. Suerte.
Hugo: Nos vemos. Beso.

Marina: ¡Hey! ¿Me decís lo que te pasa?
Hugo: Y… Natalia pasa.
Marina: Me imaginé. Me enteré que le dijiste a Evelyn que ibas a dejar de hablarnos. Ok, como vos quieras. ¡Después no te arrepientas! Me re extraña eso de vos, eh?
Hugo: Mañana vamos a tener tiempo de hablar del tema. ¿Sabés lo que pasa? Es que no puedo más, no aguanto más.
Marina: Si, ya lo sé. Es horrible. ¿Pero qué tenemos que ver nosotras? Si tanto te importamos, Evelyn y yo porque con Rocío y Sofía no te hablás mucho, si tanto te importamos, no nos tendrías que dejar de hablar. Además Natalia te habla, y vos le hablás, no es que no le hablás, no te quedás atrás.
Hugo: Ya lo sé. Lo mejor que rescato de todo lo que pasó con Natalia, fue conocerlas a ustedes y no te das una idea de lo que me importan. Me rompe el alma tener que hacer esto pero ya hice mil cosas para poder alejarme de ella. Y siempre termino hablándole de nuevo. Cuándo yo no le hablé desde diciembre del año pasado hasta que fue su fiesta de quince y hablaba con ustedes, tocábamos el tema. Quiero empezar de cero, tengo el corazón destruido.
Marina: Ya sé que es horrible, pero creo que la mejor manera de olvidarte de Natalia, si es lo que querés, no es alejándote de nosotras que somos las que siempre te apoyamos en todo. Porque es lo peor. ¿Cuándo más necesitás de alguien, te vas a alejar? Cualquiera Hugo, que se yo. Además, nos estas echando la culpa de todo a nosotras. Cuando vos venías al colegio, era obvio que la veías. No es la mejor manera eso que estás haciendo. Vos no la querés olvidar. Entonces, si no querés, no vas a poder. ¿Y alejándote de tus amigas lo vas a lograr?
Hugo: No le estoy echando la culpa a nadie. Y no la quiero olvidar, pero no quiero que piense que soy su amigo, cuando yo no quiero eso. No quiero que vuelva a pasar todo de nuevo. Le hablo porque ella me dijo que no le hace bien que no le hable.
Marina: Y a vos tampoco te hace bien hablarle. Ella sabe cómo son las cosas. Sabe que vos no querés tener una amistad con ella. No es pelotuda. Sé que es difícil dejar de hablarle. Pero después capaz que te das cuenta que es mejor, no sé. Pero, si no le hablás, venís al colegio si no, le firmas el Face, ¿entonces qué? No sé Hugo, yo ya te dije, hacé como quieras, vos sabrás.
Hugo: Eso es lo que quiero dejar de hacer.
Marina: No sos ningún pendejo.
Hugo: Ya sé.
Marina: ¿Entonces?
Hugo: No sé qué mierda hacer. No quiero pensar más en ella, me hace mal. A medida que iba escribiendo el libro, me fui dando cuenta de muchas cosas.
Marina: ¿Quién te entiende boludo? ¿Querés dejar de pensar en ella, pero a la vez no la querés olvidar? Sí, obvio que te vas a ir dando cuenta de cosas. Y si ya sabés todo, si ya te diste cuenta de cosas, es hora que aceptes todo eso, ¿no? Porque vos solo te lastimás. Además, creo que esto de dejar de hablarle y eso, pasó como 20 veces ya. Y te diste cuenta de que es al pedo. Ya desde hace como dos años Huguito sabés lo que Nati siente.
Hugo: Es verdad ¿quién me entiende? No la quiero olvidar (no la voy a olvidar, mirá la marca que tengo en el pecho) Pero no quiero sufrir más. Me llego a enterar de que Natalia está con un chico, aunque a Rocío le dije que no me iba a pasar nada y que estaría contento, se me va a terminar de romper el alma. Esto no quiere decir que no quiera lo mejor para ella y que ella también quiera lo mejor para mí, porque ya me lo dijo.
Marina: Sos un amor, obvio que sí, que es así. Querés lo mejor para esa persona, pero a la vez te va a dar cosa ver a esa persona que amás con otro flaco, y sí, se entiende. Pero Huguito, yo sé que esto suena re pelotudo, pero es así, vos tampoco te das la oportunidad de conocer a otras minas. No es fácil, porque no vas a borrar algo de tu cabeza, cuando no sale del corazón.  Es así por más boludo que suene, pero de a poco vas a poder. Y jamás, jamás te vas a olvidar de Natalia, pero si te podés llegar a desenamorar de ella o como se diga.
Hugo: ¿Pero cómo? Hace casi 2 años que estoy así, siempre que intenté alejarme de ella, algo me hizo volver. En el primer intento, ella me habló al otro día como si nada hubiera pasado. El segundo, volví yo. Lo aceptó, porque fue así.
Marina: Cuando pasa más de un año y no te podes olvidar a una persona, es porque no querés, no porque no podés. Ya te lo dije. Bueno, a la larga te vas a dar cuenta que cuando te canses de sufrir por ella vos solito vas a querer dejar de sufrir y vas a olvidarla.
Hugo: Vamos al más reciente. Si no iba al quince, como te dije, iba a ser el gran paso. Después del quince, ¿qué paso? Le volví a hablar. Conocí a la mamá, fui a la casa, ahí le tome cariño a Sandra. Estuve con cara de orto al principio de la fiesta, me quería ir a la reputísima madre que me parió y sin embargo, pensé: me invitó a su fiesta después de tres meses sin hablarle,  no puedo dejar que me vea así, para llorar me hubiera quedado en casa. Y disfruté esa noche como si fuera la última.
Marina: Obviamente, por lo menos te invitó, peor hubiese sido que no. Obvio, y está perfecto. Pero hiciste lo que sentiste en ese momento, no te tenés que arrepentir. Si vos sentías que esa noche tenías que estar ahí con ella, perfecto, hiciste bien.
Hugo: Fuí porque Eve me dijo que cuando me quiso dar la invitación, pensaba que le iba a decir que no. No tiene que tener miedo porque alguien le dice que no. Yo también era así pero cambié. Y cambié gracias a ella.
Marina: Bueno, pero fuiste, y nadie te obligó. Huguito, me voy a acostar, pensá bien lo que querés hacer. Si me vas a dejar de hablar, te juro que no lo voy a poder creer pero lo voy a tener que aceptar. Te quiero mucho a pesar de un montón de cosas y sabés que siempre, siempre, voy a estar con vos. ¿Está de más decirlo, no? Un besote.
Hugo: Esta muy de más. Yo te quiero muchísimo más. Qué descanses. Mañana nos vemos.

El 21 de mayo, fui a la salida del colegio, para hablar con Natalia.
La esperé en lo del Pela. Luego aguardé quince minutos hasta que terminé de comer, porque esa tarde, tenía Educación física.
Caminamos hasta llegar a la esquina de Santa Juana de Arco y Padre Elizalde (no dije casi nada durante el recorrido). Ese es el lugar, del que no me voy a olvidar nunca y que siempre que pase por él, me va a traer varios recuerdos.
Me costó bastante comenzar a hablar, pero tomé valor y lo hice:

- ¿Sabés que día es dentro de tres días?
- (Asintió con la cabeza) Veinticuatro ¿No?

Luego le comenté que estaba trabajando en este libro y que como todos, tiene un final. Por cómo reaccionó, sentí que no le interesó en lo más mínimo. Le pregunté si no tenía problema en que aparezca su nombre. Me respondió que no. Toqué temas como esos hermosos veinticuatro días, la vez que me enteré de que tenía miedo de invitarme a su fiesta de quince y lo que ocasionó que haya concurrido. Nunca me gustó verla llorar, pero esta vez no sé porque razón quería verlo. La abracé en reiteradas ocasiones. La última vez que lo hice, le volví a decir que nunca me iba a olvidar de ella. Respondió que eso era imposible, que podía no olvidarme de las cosas que hice, pero de ella sí. Creo que se habrá referido al sentimiento, al amor que sentí, siento y voy a seguir sintiendo, que a ella en sí. Además criticó mi elección de no hablarle a sus amigas (ya le habían contado). Pero era una decisión tomada. Quería dejar todo atrás.
- Que lindo final va a tener el libro – exclamé. No dijo nada. La acompañe a donde estaban las chicas.
- Esperá que ya vengo –  expresó, ya que las chicas no estaban a la vista desde la esquina de lo del Pela, sino adentro de un negocio. Esas fueron sus últimas palabras hacia mí.
No esperé porque no quería hablar con ninguna de sus amigas. Me fui. Imaginé que ella venía y me pedía que no me vaya (¡Qué imaginación!). Cuando caí en la realidad le mandé el siguiente mensaje:

A: Natalia.
Según Gustavo Cerati,
“Poder decir adiós,
es crecer”. Hoy, al fin,
puedo entender, esa frase
en su totalidad. Un beso.
Mil gracias. Hasta Luego.

Su respuesta:

De: Natalia.
Yo nunca te voy a terminar de agradecer,
por todas las cosas
que hiciste por mí,
en estos dos años.
Un beso y hasta luego.
La noche de ese veintiuno de mayo, dormí tranquilo. Estaba seguro que la frase de Gustavo Cerati, tenía toda la razón. Y hoy por hoy, la sigue teniendo.

Fin.

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