Datos personales

Mi foto
Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

Epílogo

Lunes, 13 de septiembre de 2010.

Todo libro deja una enseñanza al final del mismo. Para ser sincero, a mí me costó mucho pensar en una, o sea, ¿cuál es el mensaje que trato de dar? Aunque, cada uno, lo interpretará a su manera, es obvio. Reconozco que al principio, escribía pensando en cuánto podían llegar a ser mis ganancias con la venta de este libro, producto de ese mensaje que trato de dar con esta historia.
¿Cuál es la enseñanza de esta obra? Se puede decir que es no bajar los brazos si es que tenés esperanza en que las cosas pueden llegar a cambiar. Aunque todavía sigo sin entender en qué se basaba mi esperanza. Es muy extraño el amor. No es fácil conquistar el corazón de una persona, pero es mejor intentarlo que lamentarse más tarde por no haber hecho nada. Después es difícil desatar ese nudo en la garganta que es provocado por la tristeza de no jugarse por esa persona.
Todo lo que hice, lo hice por un solo fin: verla feliz. Y por eso tomé la decisión de alejarme definitivamente de ella. Porque no quería que esté pensando en cuánto tiempo tardaría en volver a caer.
Por amor uno hace locuras, y yo las hice. No fue una obsesión como me plantearon algunas personas que no tienen idea de lo que abarca esa palabra y hablan estupideces. Si fuera así, todavía seguiría insistiendo en conseguir una oportunidad o preguntando a cada momento por ella. ¿Y qué hice? La dejé en paz. No la tengo más en el MSN, ni en Facebook, ni en mi celular, aunque aún recuerdo su número de memoria. Así que esas personas se pueden ahorrar sus comentarios…
El tatuaje que tengo en el pecho, hoy por hoy, para mí, significa solamente las iniciales de mi hermana, aunque también estén las de Natalia. Sin embargo, me servirá más adelante, para recordar las cosas que tengo y no tengo que hacer, la próxima vez que vuelva a abrir mi corazón.
En el prólogo, catalogué este amor como el “amor de mi vida”. Creo que habré exagerado, ya que tengo dieciocho años. Tengo mucho camino por recorrer y muchas personas por conocer. Fue un amor muy importante y lo seguirá siendo hasta que me muera. Pero la vida te da muchas sorpresas y sé que el “amor de mi vida”, está en algún lado, sólo tengo que esperar y abrir bien los ojos.
Así que luchen, lloren, rían, arriesguen y, principalmente, dos cosas más: amen y sean felices.

Hugo Horacio Escobar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario