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Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 19.

19. En algún lugar de mi memoria, pero ya no en mi corazón

Olvidé su voz. Increíble, ¿verdad?
Me alegra mucho que la gente me pregunte qué es de su vida y responder: no sé.
¿Cómo hice para sacarla de este corazón? Me sorprendo de mí mismo. Pensé que nunca lo iba a lograr.
Pese a todo lo que dije alguna vez, con ella aprendí muchas cosas. La odié y la quise mucho. La quería lejos y la extrañé. Me alegró y lloré por ella.
Cómo pasa el tiempo... Ya van a cumplirse cinco años desde que la conocí. El tiempo que fue parte de mi vida, fue el mismo que requerí para olvidarla. Ligera transición.
Pido permiso para decir algo. Con ella siempre odiamos los cigarrillos (aunque en Bariloche fumé) y, sin embargo, me convertí en un fumador. Aunque también los odio ahora, nunca pensé llegar a ser uno.

Ya no recuerdo las cosas con tanta claridad. Es más, se me olvidó su cumpleaños y lo recordé un mes después...
Lo logré. Me siento bien. Sé que puedo estar mejor. Voy a estar mejor.
Aunque, alguna vez, dentro de unos años más, espero cruzarla. Hablar de esos años y de lo que pasó después. Decirle: "¿Viste? Cumplí. No rompí tu corazón." Y reírnos por eso. Luego, juntar los recuerdos y dejarlos en el cofre de la memoria. Pero no en el corazón. Para siempre.
"Poder decir adiós, es crecer". Nosotros dijimos "hasta luego" y nadie lo notó. Con esto no quiero decir que haya otra oportunidad. Es obvio que eso no va a ocurrir.
Perdón.
Gracias.
Hoy la saco completamente de este corazón.

viernes, 21 de octubre de 2011



Voy a quedarme en tus besos,
aunque me mate la distancia y me apure el tiempo.
Voy a quedarme en tu vida,
aunque intentemos olvidar nuestra despedida.
Voy a quedarme en tu cuerpo,
porque en el fondo yo quisiera que fuera eterno.
Voy a quedarme en ti,
aunque hoy me veas partir.

Noel Schajris

Índice

Prólogo                                                                                  

1. Siempre todo comienza con un cruce de miradas             

2. Todo va bien (por ahora)                                                  

3. Eskapar                                                                             

4. Te extraño                                                                         

5. Me cansé de este juego                                                     

6. Acá no pasó nada                                                              

7. Tropezar con la misma piedra                                           

8. Dame un “tiempo”                                                            

9. Junio                                                                                  

10. ¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón  roto?    

11. Tu cicatriz en mí                                                             

12. Bon voyage                                                                     

13. Vacío                                                                               

14. Cosas Imposibles                                                            

15. Auto Redención                                                            

16. Today is gonna be the day                                           

17. Nada más                                                                      

18. Poder decir adiós, es crecer                                          

Epílogo                                                                               

Agradecimientos                                                                 

Prólogo

Miércoles, 14 de abril de 2010.

Es bastante difícil empezar a escribir un libro y más si se basa en la historia de mi vida. La historia del gran amor de mi vida. Hace mucho que tengo ganas de escribirla, pero hoy, una fría tarde de abril, me propuse comenzar a hacerlo.
Posiblemente vas a reír, llorar y emocionarte con este libro. Ya que varios se pueden sentir identificados con lo que me pasó. Depende de cada uno, obvio…
Es una historia de amor moderna. Se van a encontrar con conversaciones de MSN, comentarios en redes sociales como Fotolog y Facebook, y mensajes de texto. Aclaro que debido a un pequeño inconveniente con mi viejo celular (o más bien, agenda), donde tenía anotadas varias fechas transcendentes de este relato, no puedo recordar en qué días exactamente ocurrieron varios hechos (gracias Alan, por romperlo, te odio jaja).
También perdí varias conversaciones por mail, porque tuve que resetear mi computadora en tres ocasiones…
Supongo que con lo que hay en mi memoria, mi corazón y alguna ayuda de otra persona, llegaré a cumplir mi deseo en amplias proporciones.
¡Ah!, me olvidé de presentarme, mi nombre es Hugo Horacio Escobar y tengo 17 años. Tengo distintos apodos: Lalo para algunos, Huguito para otros (la gran mayoría) y Gordo para mi familia. Mi deporte favorito es el fútbol y soy hincha de Independiente (hasta la muerte). Mi familia está conformada por mis viejos, Estela y Hugo; mis hermanos Héctor y Hernán y mi hermana Macarena. Vivimos en un departamento de cuatro ambientes en la localidad de Ciudadela (Gran Buenos Aires), cerca del puente de la Av. General Paz que divide Capital de Provincia. Sinceramente, no es una zona “linda”, pero por suerte nunca me pasó nada.
Hace un año egresé del Instituto Inmaculada Concepción, en la modalidad Comunicación, Arte y Diseño. Hasta séptimo grado concurrí al Instituto Padre Elizalde, luego me cambié a Inmaculada, que queda a dos cuadras del anterior.
Mi vida, se podría considerar “normal” hasta que a partir del mes de mayo del 2008, cambió completamente

1. Siempre todo comienza con un cruce de miradas


El verano ya había quedado atrás. Dos meses de clases pasaron rápidamente, compartiendo cada mañana con mis amigos y los compañeros de curso. Éramos los mismos del año pasado (sacando a los que repitieron, obvio), sólo entraron dos personas nuevas.

Todos los días eran prácticamente iguales. Llegaba, saludaba a los chicos, charlábamos hasta que entraba el profesor, salíamos al recreo, volvíamos al aula, saltábamos a segundo recreo, regresábamos a clase, agradecíamos el tercer recreo, un ratito más de clase (estos últimos dos los días que nos íbamos 13:35 o 14:15 hs) y finalmente a casa, salvo que tuviéramos Educación física, entonces volvía un poco más tarde.
Eso. Eso era mi vida. ¡Qué vida! Es lo que puedo llegar a pensar ahora.
Ustedes tendrían que haberme visto en aquellos días. Eran tiempos donde estaba en pleno auge la moda flogger. ¡Lo que era! Mi pelo tenía un volumen importante. Parecía un león. Y no estoy exagerando. Me levantaba a las seis de la mañana para ponerme crema para peinar (en ese tiempo todavía no tenía planchita). Miren en lo que perdía una hora valiosa para dormir. Dios…
Me sentía cómodo con mi aspecto. Pero ahora, miro fotos viejas, y me pregunto: ¿ese era yo? ¿O me va a decir que ustedes nunca hicieron lo mismo?
Jamás me consideré lindo, ni tengo razones suficientes para creerlo, ni mucho menos para serlo (Morocho, ojos marrones, flaco, con suerte llego a 1,70 cm de altura y no tengo una linda sonrisa). Pero admito que en esa época, tenía un poquito más de “levante”. Me da gracia decir esto. Bueno, no nos vayamos por las ramas…
Un día de mayo, (no me acuerdo exactamente cuál; gracias Alan, de nuevo), estaba en uno de los recreos, sentado con mis amigos en la escalera que lleva a la capilla del colegio (siempre estábamos ahí), hablando de cosas de nuestro interés, como por ejemplo, de fútbol. Hasta que, de repente, se cruzó una chica delante mío. No saben cómo quedé en el momento que su mirada chocó con la mía. Inmóvil, sin respirar. Eran los ojos más lindos que jamás en mi vida había contemplado. Grandes, de color oscuro. Acompañados de una cara preciosa. Era simple, pero hermosa. Bah, no era. Lo sigue siendo.
A partir de ese día, esperaba ansioso cada recreo para poder ver esa mirada de nuevo.
Pensé que seguramente ella había entrado ese mismo año al colegio, porque anteriormente nunca la había visto. En esa institución, al haber un circuito muy cerrado, casi todos se conocen entre sí o saben quiénes son. Pero en esta ocasión yo no sabía nada de ella, ni del grupo de chicas que con el que siempre estaba, porque tampoco las había visto antes.
En una ocasión, sentado en la escalera de siempre con Irina (mi mejor amiga), le pregunté:

- Iri, ¿sabes cómo se llama esa chica? – mientras trataba de señalarla.

Me respondió:

- Sí. Creo que se llama Marina – Y en ese instante, me quedé pensando.

El veinticuatro de mayo del 2008, estaba en mi casa, frente a la computadora, cuando decidí que no podía pasar más tiempo sin hacer nada y conformarme solamente con mirarla en cada recreo. Sentía la necesidad de hablarle. Estuve buscando su fotolog para ver si en alguna parte estaba su mail, agregarla al MSN y charlar con ella. Quería conocerla.
Busqué, hasta que encontré un fotolog que se llamaba /mmaruh. Al fin lo había encontrado. Pero al entrar, me di cuenta que no era ella, sino una amiga suya, del grupo que siempre veía en los recreos. Vi un par de fotos para ver si estaba en alguna de ellas y saber cuál era su verdadero nombre. Hasta que encontré una. Su nombre era (es) Natalia. Revisé para ver si estaba su página, hasta que la ubiqué. El fotolog era /reeeboludaaa (me sorprendió bastante ese nombre). En ese instante me sentí muy bien, y más cuando vi, que ahí estaba escrito su mail.
La agregué al MSN y me aceptó. Tenía mucho miedo de hablarle. Porque siempre tuve miedo de caerle mal a las personas. Pensándolo bien, no sé por qué tengo ese miedo, si nunca le caí mal a nadie. O eso creo yo…
Estuve una hora pensando en qué le podía decir, pero al ver en su nick “Con las chicas ♥”, pensé que lo mejor era no hablarle todavía. En realidad, no lo hice porque no quería pasar vergüenza frente a ella y todas sus amigas. Pero eso no terminó ahí, sino que en un momento me escribió y me preguntó:

Natalia: ¿Quién sos?

En ese momento no sabía qué hacer, tan sólo respondí:

Lalo: Me tengo que ir, después te cuento quien soy.

Me desconecté.
Estaba feliz, demasiado; porque la había encontrado. Esa noche, pese a mis nervios en el instante que me habló, me fui a dormir muy tranquilo.

2. Todo va bien (por ahora)



A la tarde del día siguiente, me conecté al MSN, para ver si estaba Natalia. Y por suerte, fue así. Pero volví a tener miedo de hablarle y estuve dos horas tratando de escribir algo. Hasta que ella me habló otra vez:

Natalia: ¿Vos vas a inmaculada no?
Lalo: Sí, sí, ¿vos también no?

(Cómo si no lo supiera, ¡Dios!)

Natalia: Sí, ¿todo bien?
Lalo: Todo bien, ¿vos?
Natalia: Todo bien.
Lalo: ¿Sabes quién soy, no? Soy uno de los que está en la escalera, el de los pelos locos.

(De eso me acuerdo bien, que estúpido que quedé).

Natalia: Sí, ya sé. Uno de los de segundo.

Cuando leí que sabía quién era, me invadió una sensación inexplicable. Seguimos hablando de muchas cosas. Me contó que tenía trece años (yo tenía quince en ese momento) e iba a octavo grado. En realidad, yo pensaba que ella era un año más grande. Luego le dije:

Lalo: Acabo de ver en el fotolog de Joaco – un amigo en común – que te gusta Sin Bandera.
Natalia: Sí, sí. Me encanta.
Lalo: Ahhh… porque a mí también me gusta.

Bien. Por lo menos teníamos algo en común.
Mientras seguíamos la conversación, le firme su fotolog:

shhhnodigasnahhh dijo en 25/05/08 22:53

Bue...
Paso a dejar una firmita...
Un beso grande...
Me caes bien... por ahora...
Jajaja…
Cuidate...
Te veo en el cole…

Lalo.

¿Por qué tantos puntos, no? ¿Y por qué mi página tenía ese nombre? Sí, era un idiota. Ella respondió que yo también le caía bien y algo más (sólo tengo anotado algunas cosas que ella escribió). Aclaro que cerré mi cuenta de fotolog antes de escribir este libro…

Seguimos hablando ese fin de semana y le pregunté si me iba a saludar el martes, porque el lunes, no había clases por el feriado del 25 de Mayo.
El mismo lunes le firmé:

shhhnodigasnahhh dijo en 26/05/08 19:17

Bue...
Te dejo una firma como ayer...
Un beso grande…
Cuidate...
Nos vemos mañana...
¿Me vas a saludar, no? Jajaja…
Lalo.

Benditos tres puntos…
Su respuesta fue:

reeeboludaaa  dijo en 26/05/08 19:26

Jajaja sí, sí.
Amor un beso gracias por pasar
Nos vemos mañana.

El martes no me saludó, no la saludé o no nos saludamos, como quieran llamarlo.
El miércoles, estaba entrando al buffet del colegio con Irina, cuando me la crucé y nos saludamos. Bien, al fin lo hacíamos.
Charlábamos muy seguido por MSN. Mientras que yo la estaba conociendo, había una chica que gustaba de mí e iba al mismo curso que ella. Cada día yo le pasaba las cosas que me decía (porque me había agregado al MSN) y nos reíamos. Decíamos que estaba loca. Y creo que era verdad.
El martes tres de junio me dijo que estaba enferma. Tenía conjuntivitis e iba a faltar al colegio por tres días. Me puse mal porque durante ese tiempo no la iba a ver. Así que ese mismo martes cuando subí una foto en mi fotolog y como comentario, agregué: “Mejorate Nati, dale. Te quiero, un beso”.
Y ella comentó:

reeeboludaaa  dijo en 3/06/08 20:04
Ay, gracias ♥.
Jajaja te quiero.
Si estoy bien el viernes nos vemos. :)
Uno de esos días de principios de junio, tuve una fuerte discusión con mi vieja, que influyó bastante en mi vida y derivó a que mi hermano Héctor no me hable hasta el día de hoy. Eso me produjo un fuerte dolor de cabeza. Me tomé una tableta entera de aspirinas en menos de una hora. No me hizo nada bien: al otro día vomité un líquido verde producto de lo que pienso que fue una reacción ante tantas aspirinas. Después de lo ocurrido, no volví ni creo volver a tomar uno de esos comprimidos.

Para esos tiempos ya le había pedido el número de su celular a Nati. De a poco las cosas iban saliendo bien con respecto a ella. El viernes, volvió a ir al colegio, ese día firmó:

reeeboludaaa  dijo en 6/06/08 21:10

Te quiero pelos locos :).

Decía que me quería y no habían pasado ni dos semanas de que la conocía. Eso me dio muchas ilusiones. Muchísimas.
Sí. Creo que pasaban los días y cada vez me interesaba más. Me hacía muy bien hablar con ella, no sólo era una cara bonita, era muy simpática. Poco a poco empezaba a sentir cosas por ella.
Un día de lluvia (me acuerdo muy bien que llovía), hablamos personalmente en el colegio. Por primera vez escuchaba su voz, una voz dulce como ninguna. No me acuerdo de que hablamos, yo estaba perdido en ella.
Desde ese momento hablábamos cara a cara. Poco, pero hablábamos en fin. Debido a eso, comenzaron a correr varios rumores en el colegio. Como por ejemplo, que éramos hermanos (casi me muero de la risa cuando me enteré de eso) o que estábamos juntos…
Llegó el doce de junio, y cumplí dieciséis años. Estaba muy feliz porque iba a pasar mi cumpleaños con amigos en el McDonald’s de Ramos Mejía. Quise invitar a Nati, de hecho le pregunté si quería venir, pero me dijo que no. Otra respuesta no podía esperar, primero porque no iba a estar nadie que ella conociera y segundo no había pasado ni un mes desde que habíamos empezado a hablar.
Me acuerdo que ese día salí más temprano que ella del cole, y le había dicho que, como regalo de cumpleaños, quería una charla de más de cinco minutos.
Esperé a que salga en una esquina del colegio. Nos quedamos hablando alrededor de media hora. Mientras tanto, mis amigos se estaban muriendo de hambre y querían que yo deje de hablar para poder ir a comer con ellos. La acompañé hasta la misma esquina donde esperé cuando salió, y me fui con los chicos.
Fue un lindo día. Después de comer, nos fuimos a la plaza Mitre (ubicada en Ramos Mejía, también) y nos quedamos un tiempo ahí. Luego partimos cada uno para su casa.
Llegué a la mía y esperé a mi viejo para ir a comprar mi regalo de cumpleaños.
Elegí una planchita para el pelo (hubiera elegido otra cosa, pero entiéndanme era la moda de ese entonces jaja).
A la noche, subí una foto a mi fotolog agradeciendo a todos los que habían pasado ese día conmigo. A ella le agradecí especialmente por esa conversación que tuvimos.