Datos personales

Mi foto
Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

12. Bon voyage


No pude dormir la noche anterior. No podía creer que ya había llegado el veintidós de agosto y estaba por irme a Bariloche en unas pocas horas. Estaba muy emocionado. Nos encontramos todos en el colegio que es por donde nos tenía que pasar a buscar el micro. Estuvimos un poco más de una hora, entre charlas, despedidas y festejos hasta que subimos al transporte. Viajamos junto a unos chicos de un colegio de Flores. Creo que su grupo no superaba las 15 personas. Por suerte, tuvimos buena relación desde el principio.
Luego de menos de 24 horas de viaje, llegamos. Nos alojamos en el Hotel Pacífico en la calle Moreno al 300, muy cerca del lago Nahuel Haupi.
Luego de la charla de un coordinador, decidí mandarle el mensaje a Nati, para que me llame. Me puse muy nervioso al atender, era la primera vez que hablábamos telefónicamente. Me preguntó como estaba, hace cuánto habíamos llegado y volvió a repetir que disfrute de ese viaje. Pero lo que más me sorprendió fue que me dijo: “Cuando vuelvas, hablamos”. En ese momento, pensé que era para hablar sobre nosotros dos, sobre lo que yo más quería: estar junto a ella. Apenas corté, fui a hablar con Irina. Le conté muy feliz lo que me había dicho Nati. Ella también se alegró al verme en ese estado.
Luego de esto, decidimos con mis compañeros como iban a ser los grupos para cada habitación. Terminé en una habitación para cuatro personas, con Gogui y otros dos compañeros con los que no tuve ni tengo una buena relación. Alan y Guido, compartieron la suya con chicos del otro curso.
Obviamente, el más desordenado del cuarto, era yo. Tenía mis cosas tiradas en la cama y el piso. Era un desastre. Todos los días me pedían que ordene, pero no hacía caso. La primera noche, hicimos una previa en mi habitación. Jugamos al póker (que lo hacíamos también en horas de clase), tomamos un par de tragos y más tarde fuimos al boliche By Pass.
La pasamos muy bien esa noche, hubo excesos de alcohol en varios casos, pero se entiende: era el primer día allá. A la mañana-tarde siguiente, tuvimos nuestra primera excursión. Al otro día, fuimos a Circuito Chico. Y en las demás jornadas pasamos por Piedras Blancas, Cerro Catedral y Cerro Otto. En una noche, en el boliche Cerebro, hubo un inconveniente con un chico de otro colegio, al parecer había querido sacar a bailar a Irina, y después de una negativa de ella, le hizo un gesto poco agradable. Al ver esto, Alan (que en ese momento estaba de novio con Irina) reaccionó a los golpes. Yo no estaba muy cerca cuando ocurrió la situación. Vi cuando sacaban a mi amigo del lugar, y decidimos salir también con la mayoría de mis compañeros. Como consecuencia de esto, Alan y otro compañero más que reaccionó, no pudieron ir a la excursión y al boliche del día siguiente. Yo tomé la decisión de no ir a la excursión y quedarme con Alan. Guido y Tomás (un amigo del otro curso) también optaron por quedarse. Cómo teníamos libertad para hacer lo que quisiéramos, fuimos al casino. Entré gracias a la ayuda (una vez más) del documento de mi hermano. Gané cincuenta pesos en la ruleta electrónica. Fue suerte de principiante. Al salir, llamé a Natalia y le comenté lo que había sucedido la noche anterior y que había ganado plata en el casino. En realidad quería decirle mil cosas, menos lo que le dije. Estaba tan angustiado al no poder verla, que comencé a fumar, pero dejé a los pocos días porque una noche empecé a toser muy seguido y me pareció que era culpa del cigarrillo. Le mandaba mensajes a cada rato, contándole cada cosa que hacía. Varias veces tuve que pedir prestado celulares porque no me alcanzaba el crédito. Un día decidí ir a la computadora del hotel para hablar con ella por MSN y ver mi Facebook. Le firmé:

Hugo Escobar
No te extraño, nada, ni un poquito. Soy el más feliz acá en Bariloche. Si fuera por mí, no volvería nunca más a Buenos Aires. Porque no te quiero ver más, nunca más jajaja.
28 de agosto de 2009.

Ella comentó (tres días después):

Natalia A.
Mejor porque yo tampoco te extraño nada de nada, ni quiero que vengas, es así la cosa.
31 de agosto de 2009.

En otra firma le aclaré que no estaba diciendo la verdad y que la extrañaba muchísimo. Su respuesta, al comentario anterior, le daba más fuerza a la ilusión que surgió a partir de cuándo me dijo: “Cuando vuelvas, hablamos”. Me sentía feliz, muy feliz. Faltaban tres días para que termine el viaje y quería volver ya. No me interesaba. Quería verla otra vez. Y que las ilusiones que había creado se hagan realidad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario