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Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011



Voy a quedarme en tus besos,
aunque me mate la distancia y me apure el tiempo.
Voy a quedarme en tu vida,
aunque intentemos olvidar nuestra despedida.
Voy a quedarme en tu cuerpo,
porque en el fondo yo quisiera que fuera eterno.
Voy a quedarme en ti,
aunque hoy me veas partir.

Noel Schajris

Índice

Prólogo                                                                                  

1. Siempre todo comienza con un cruce de miradas             

2. Todo va bien (por ahora)                                                  

3. Eskapar                                                                             

4. Te extraño                                                                         

5. Me cansé de este juego                                                     

6. Acá no pasó nada                                                              

7. Tropezar con la misma piedra                                           

8. Dame un “tiempo”                                                            

9. Junio                                                                                  

10. ¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón  roto?    

11. Tu cicatriz en mí                                                             

12. Bon voyage                                                                     

13. Vacío                                                                               

14. Cosas Imposibles                                                            

15. Auto Redención                                                            

16. Today is gonna be the day                                           

17. Nada más                                                                      

18. Poder decir adiós, es crecer                                          

Epílogo                                                                               

Agradecimientos                                                                 

Prólogo

Miércoles, 14 de abril de 2010.

Es bastante difícil empezar a escribir un libro y más si se basa en la historia de mi vida. La historia del gran amor de mi vida. Hace mucho que tengo ganas de escribirla, pero hoy, una fría tarde de abril, me propuse comenzar a hacerlo.
Posiblemente vas a reír, llorar y emocionarte con este libro. Ya que varios se pueden sentir identificados con lo que me pasó. Depende de cada uno, obvio…
Es una historia de amor moderna. Se van a encontrar con conversaciones de MSN, comentarios en redes sociales como Fotolog y Facebook, y mensajes de texto. Aclaro que debido a un pequeño inconveniente con mi viejo celular (o más bien, agenda), donde tenía anotadas varias fechas transcendentes de este relato, no puedo recordar en qué días exactamente ocurrieron varios hechos (gracias Alan, por romperlo, te odio jaja).
También perdí varias conversaciones por mail, porque tuve que resetear mi computadora en tres ocasiones…
Supongo que con lo que hay en mi memoria, mi corazón y alguna ayuda de otra persona, llegaré a cumplir mi deseo en amplias proporciones.
¡Ah!, me olvidé de presentarme, mi nombre es Hugo Horacio Escobar y tengo 17 años. Tengo distintos apodos: Lalo para algunos, Huguito para otros (la gran mayoría) y Gordo para mi familia. Mi deporte favorito es el fútbol y soy hincha de Independiente (hasta la muerte). Mi familia está conformada por mis viejos, Estela y Hugo; mis hermanos Héctor y Hernán y mi hermana Macarena. Vivimos en un departamento de cuatro ambientes en la localidad de Ciudadela (Gran Buenos Aires), cerca del puente de la Av. General Paz que divide Capital de Provincia. Sinceramente, no es una zona “linda”, pero por suerte nunca me pasó nada.
Hace un año egresé del Instituto Inmaculada Concepción, en la modalidad Comunicación, Arte y Diseño. Hasta séptimo grado concurrí al Instituto Padre Elizalde, luego me cambié a Inmaculada, que queda a dos cuadras del anterior.
Mi vida, se podría considerar “normal” hasta que a partir del mes de mayo del 2008, cambió completamente

1. Siempre todo comienza con un cruce de miradas


El verano ya había quedado atrás. Dos meses de clases pasaron rápidamente, compartiendo cada mañana con mis amigos y los compañeros de curso. Éramos los mismos del año pasado (sacando a los que repitieron, obvio), sólo entraron dos personas nuevas.

Todos los días eran prácticamente iguales. Llegaba, saludaba a los chicos, charlábamos hasta que entraba el profesor, salíamos al recreo, volvíamos al aula, saltábamos a segundo recreo, regresábamos a clase, agradecíamos el tercer recreo, un ratito más de clase (estos últimos dos los días que nos íbamos 13:35 o 14:15 hs) y finalmente a casa, salvo que tuviéramos Educación física, entonces volvía un poco más tarde.
Eso. Eso era mi vida. ¡Qué vida! Es lo que puedo llegar a pensar ahora.
Ustedes tendrían que haberme visto en aquellos días. Eran tiempos donde estaba en pleno auge la moda flogger. ¡Lo que era! Mi pelo tenía un volumen importante. Parecía un león. Y no estoy exagerando. Me levantaba a las seis de la mañana para ponerme crema para peinar (en ese tiempo todavía no tenía planchita). Miren en lo que perdía una hora valiosa para dormir. Dios…
Me sentía cómodo con mi aspecto. Pero ahora, miro fotos viejas, y me pregunto: ¿ese era yo? ¿O me va a decir que ustedes nunca hicieron lo mismo?
Jamás me consideré lindo, ni tengo razones suficientes para creerlo, ni mucho menos para serlo (Morocho, ojos marrones, flaco, con suerte llego a 1,70 cm de altura y no tengo una linda sonrisa). Pero admito que en esa época, tenía un poquito más de “levante”. Me da gracia decir esto. Bueno, no nos vayamos por las ramas…
Un día de mayo, (no me acuerdo exactamente cuál; gracias Alan, de nuevo), estaba en uno de los recreos, sentado con mis amigos en la escalera que lleva a la capilla del colegio (siempre estábamos ahí), hablando de cosas de nuestro interés, como por ejemplo, de fútbol. Hasta que, de repente, se cruzó una chica delante mío. No saben cómo quedé en el momento que su mirada chocó con la mía. Inmóvil, sin respirar. Eran los ojos más lindos que jamás en mi vida había contemplado. Grandes, de color oscuro. Acompañados de una cara preciosa. Era simple, pero hermosa. Bah, no era. Lo sigue siendo.
A partir de ese día, esperaba ansioso cada recreo para poder ver esa mirada de nuevo.
Pensé que seguramente ella había entrado ese mismo año al colegio, porque anteriormente nunca la había visto. En esa institución, al haber un circuito muy cerrado, casi todos se conocen entre sí o saben quiénes son. Pero en esta ocasión yo no sabía nada de ella, ni del grupo de chicas que con el que siempre estaba, porque tampoco las había visto antes.
En una ocasión, sentado en la escalera de siempre con Irina (mi mejor amiga), le pregunté:

- Iri, ¿sabes cómo se llama esa chica? – mientras trataba de señalarla.

Me respondió:

- Sí. Creo que se llama Marina – Y en ese instante, me quedé pensando.

El veinticuatro de mayo del 2008, estaba en mi casa, frente a la computadora, cuando decidí que no podía pasar más tiempo sin hacer nada y conformarme solamente con mirarla en cada recreo. Sentía la necesidad de hablarle. Estuve buscando su fotolog para ver si en alguna parte estaba su mail, agregarla al MSN y charlar con ella. Quería conocerla.
Busqué, hasta que encontré un fotolog que se llamaba /mmaruh. Al fin lo había encontrado. Pero al entrar, me di cuenta que no era ella, sino una amiga suya, del grupo que siempre veía en los recreos. Vi un par de fotos para ver si estaba en alguna de ellas y saber cuál era su verdadero nombre. Hasta que encontré una. Su nombre era (es) Natalia. Revisé para ver si estaba su página, hasta que la ubiqué. El fotolog era /reeeboludaaa (me sorprendió bastante ese nombre). En ese instante me sentí muy bien, y más cuando vi, que ahí estaba escrito su mail.
La agregué al MSN y me aceptó. Tenía mucho miedo de hablarle. Porque siempre tuve miedo de caerle mal a las personas. Pensándolo bien, no sé por qué tengo ese miedo, si nunca le caí mal a nadie. O eso creo yo…
Estuve una hora pensando en qué le podía decir, pero al ver en su nick “Con las chicas ♥”, pensé que lo mejor era no hablarle todavía. En realidad, no lo hice porque no quería pasar vergüenza frente a ella y todas sus amigas. Pero eso no terminó ahí, sino que en un momento me escribió y me preguntó:

Natalia: ¿Quién sos?

En ese momento no sabía qué hacer, tan sólo respondí:

Lalo: Me tengo que ir, después te cuento quien soy.

Me desconecté.
Estaba feliz, demasiado; porque la había encontrado. Esa noche, pese a mis nervios en el instante que me habló, me fui a dormir muy tranquilo.

2. Todo va bien (por ahora)



A la tarde del día siguiente, me conecté al MSN, para ver si estaba Natalia. Y por suerte, fue así. Pero volví a tener miedo de hablarle y estuve dos horas tratando de escribir algo. Hasta que ella me habló otra vez:

Natalia: ¿Vos vas a inmaculada no?
Lalo: Sí, sí, ¿vos también no?

(Cómo si no lo supiera, ¡Dios!)

Natalia: Sí, ¿todo bien?
Lalo: Todo bien, ¿vos?
Natalia: Todo bien.
Lalo: ¿Sabes quién soy, no? Soy uno de los que está en la escalera, el de los pelos locos.

(De eso me acuerdo bien, que estúpido que quedé).

Natalia: Sí, ya sé. Uno de los de segundo.

Cuando leí que sabía quién era, me invadió una sensación inexplicable. Seguimos hablando de muchas cosas. Me contó que tenía trece años (yo tenía quince en ese momento) e iba a octavo grado. En realidad, yo pensaba que ella era un año más grande. Luego le dije:

Lalo: Acabo de ver en el fotolog de Joaco – un amigo en común – que te gusta Sin Bandera.
Natalia: Sí, sí. Me encanta.
Lalo: Ahhh… porque a mí también me gusta.

Bien. Por lo menos teníamos algo en común.
Mientras seguíamos la conversación, le firme su fotolog:

shhhnodigasnahhh dijo en 25/05/08 22:53

Bue...
Paso a dejar una firmita...
Un beso grande...
Me caes bien... por ahora...
Jajaja…
Cuidate...
Te veo en el cole…

Lalo.

¿Por qué tantos puntos, no? ¿Y por qué mi página tenía ese nombre? Sí, era un idiota. Ella respondió que yo también le caía bien y algo más (sólo tengo anotado algunas cosas que ella escribió). Aclaro que cerré mi cuenta de fotolog antes de escribir este libro…

Seguimos hablando ese fin de semana y le pregunté si me iba a saludar el martes, porque el lunes, no había clases por el feriado del 25 de Mayo.
El mismo lunes le firmé:

shhhnodigasnahhh dijo en 26/05/08 19:17

Bue...
Te dejo una firma como ayer...
Un beso grande…
Cuidate...
Nos vemos mañana...
¿Me vas a saludar, no? Jajaja…
Lalo.

Benditos tres puntos…
Su respuesta fue:

reeeboludaaa  dijo en 26/05/08 19:26

Jajaja sí, sí.
Amor un beso gracias por pasar
Nos vemos mañana.

El martes no me saludó, no la saludé o no nos saludamos, como quieran llamarlo.
El miércoles, estaba entrando al buffet del colegio con Irina, cuando me la crucé y nos saludamos. Bien, al fin lo hacíamos.
Charlábamos muy seguido por MSN. Mientras que yo la estaba conociendo, había una chica que gustaba de mí e iba al mismo curso que ella. Cada día yo le pasaba las cosas que me decía (porque me había agregado al MSN) y nos reíamos. Decíamos que estaba loca. Y creo que era verdad.
El martes tres de junio me dijo que estaba enferma. Tenía conjuntivitis e iba a faltar al colegio por tres días. Me puse mal porque durante ese tiempo no la iba a ver. Así que ese mismo martes cuando subí una foto en mi fotolog y como comentario, agregué: “Mejorate Nati, dale. Te quiero, un beso”.
Y ella comentó:

reeeboludaaa  dijo en 3/06/08 20:04
Ay, gracias ♥.
Jajaja te quiero.
Si estoy bien el viernes nos vemos. :)
Uno de esos días de principios de junio, tuve una fuerte discusión con mi vieja, que influyó bastante en mi vida y derivó a que mi hermano Héctor no me hable hasta el día de hoy. Eso me produjo un fuerte dolor de cabeza. Me tomé una tableta entera de aspirinas en menos de una hora. No me hizo nada bien: al otro día vomité un líquido verde producto de lo que pienso que fue una reacción ante tantas aspirinas. Después de lo ocurrido, no volví ni creo volver a tomar uno de esos comprimidos.

Para esos tiempos ya le había pedido el número de su celular a Nati. De a poco las cosas iban saliendo bien con respecto a ella. El viernes, volvió a ir al colegio, ese día firmó:

reeeboludaaa  dijo en 6/06/08 21:10

Te quiero pelos locos :).

Decía que me quería y no habían pasado ni dos semanas de que la conocía. Eso me dio muchas ilusiones. Muchísimas.
Sí. Creo que pasaban los días y cada vez me interesaba más. Me hacía muy bien hablar con ella, no sólo era una cara bonita, era muy simpática. Poco a poco empezaba a sentir cosas por ella.
Un día de lluvia (me acuerdo muy bien que llovía), hablamos personalmente en el colegio. Por primera vez escuchaba su voz, una voz dulce como ninguna. No me acuerdo de que hablamos, yo estaba perdido en ella.
Desde ese momento hablábamos cara a cara. Poco, pero hablábamos en fin. Debido a eso, comenzaron a correr varios rumores en el colegio. Como por ejemplo, que éramos hermanos (casi me muero de la risa cuando me enteré de eso) o que estábamos juntos…
Llegó el doce de junio, y cumplí dieciséis años. Estaba muy feliz porque iba a pasar mi cumpleaños con amigos en el McDonald’s de Ramos Mejía. Quise invitar a Nati, de hecho le pregunté si quería venir, pero me dijo que no. Otra respuesta no podía esperar, primero porque no iba a estar nadie que ella conociera y segundo no había pasado ni un mes desde que habíamos empezado a hablar.
Me acuerdo que ese día salí más temprano que ella del cole, y le había dicho que, como regalo de cumpleaños, quería una charla de más de cinco minutos.
Esperé a que salga en una esquina del colegio. Nos quedamos hablando alrededor de media hora. Mientras tanto, mis amigos se estaban muriendo de hambre y querían que yo deje de hablar para poder ir a comer con ellos. La acompañé hasta la misma esquina donde esperé cuando salió, y me fui con los chicos.
Fue un lindo día. Después de comer, nos fuimos a la plaza Mitre (ubicada en Ramos Mejía, también) y nos quedamos un tiempo ahí. Luego partimos cada uno para su casa.
Llegué a la mía y esperé a mi viejo para ir a comprar mi regalo de cumpleaños.
Elegí una planchita para el pelo (hubiera elegido otra cosa, pero entiéndanme era la moda de ese entonces jaja).
A la noche, subí una foto a mi fotolog agradeciendo a todos los que habían pasado ese día conmigo. A ella le agradecí especialmente por esa conversación que tuvimos.

3. Eskapar



El veintidós de junio escribí una canción, la primera dedicada a ella:

Puedo quedarme todo el día,
mirándote.
Pero no bastaría,
al fin te encontré.

Después de tanto buscar,
te pude encontrar
en el lugar menos pensado
con esa mirada quedé paralizado.

Una mirada tan especial,
que me hizo olvidar
un viejo dolor.

Un dolor tan abismal,
que jamás pensé,
que iba a superar

Parece una locura,
pero al fin llegaste
y con toda tu  ternura,
mi vida pintaste.

Seis días después, Nacho (uno de mis mejores amigos) tenía el primer recital con su banda (que interpreta música ska), en donde él toca el bajo. Pero hay un detalle muy importante en esto: el hermano de Natalia, también forma parte de ese grupo (toca la guitarra y canta).
Se iban a presentar en el Taller San Lorenzo, en Morón. Yo le había comprado la entrada a Nacho unos días antes. Nati también iba a ir a ver a su hermano. Pensé que esa podía ser mi oportunidad.
Pero surgió un pequeño (gran) inconveniente: mi viejo no me dejaba ir ya que no tenía buenas notas en el colegio.
Tenía muchísima bronca por tres motivos: no iba a ver a mi amigo en un momento tan importante como ese, tampoco a Nati y desaprovecharía mi oportunidad.
Yo quería ir sí o sí. Por suerte, mi vieja salió esa tarde y mi viejo se fue a dormir una siesta. No lo pensé dos veces. Me cambié, escribí una nota para mis viejos agarré las llaves y me fui.
Habíamos quedado en encontrarnos los que íbamos a ir, en el kiosco del Pela, que queda en la esquina de Maipú y 25 de Mayo, a las siete, porque el recital empezaba a las ocho (a ese kiosco también íbamos después del colegio, o antes de ir a gimnasia). Fui a las seis y media y me quedé esperando. Sólo vinieron tres compañeras. Tomamos el tren desde Ciudadela hasta Morón y luego caminamos un par de cuadras para llegar al lugar donde iba a tocar la banda.
Llegamos y nos encontramos con otras compañeras y unos amigos de Nacho. Esperamos un tiempo, hablando y sacándonos fotos cuando, de repente, llegó ella.
No me saludó al entrar, sino un poco más tarde.
Había llegado con su mamá y su papá. Y eso me jugó en contra. No pudimos hablar nada, ni una palabra.
Cuando terminó el recital, la saludé y me fui con las compañeras con las que yo había llegado. Había perdido mi oportunidad aquella vez.
Estaba contento por un lado, porque vi tocar a mi amigo y triste porque no pude hablar con ella. Aunque lo peor ocurrió al llegar a mi casa. Mis viejos habían tomado una decisión después de lo que  había hecho: no me dejaban salir solo del colegio. Eso fue algo muy duro para mí. Para salir, me tenían que venir a buscar. Cada vez que mis compañeros y amigos me cargaban por eso, yo hacía una mueca, simulando que me reía, pero en realidad, estaba muy mal.
Tenía dieciséis años y parecía un nene de jardín porque venía mi mamá a buscarme. No podía salir para ver a Nati, antes de que ella o yo, entráramos a gimnasia.
Recuerdo que un día, estaba esperando en el hall del colegio, a que venga mi mamá. Justo salía Natalia, la saludé y le dije que se quede un ratito. Ella me dijo:

- Salí – (ella no sabía que no podía salir).

Yo respondí (en voz bajísima):

- No puedo – y vi como la puerta del hall se cerraba en mi cara.

En ese momento, odié con toda mi alma a mi viejo porque no me había dejado ir al recital con permiso. Pensé que él había sido el culpable de todo esto. Hoy sé que el culpable fui yo y que el castigo pudo haber sido más leve, pero debo admitir que me sirvió mucho.

4. Te extraño



El primero de julio comenzaba la semana de la dulzura y no tuve mejor idea que regalarle un Bon o Bon a Nati, ese mismo día. De esta manera, ella también me iba a dar uno (era un poquito codicioso, ¿verdad?)
Dos días más tarde, estaba en mi casa y sentía que la extrañaba muchísimo. Entonces pensé en ir a buscarla a la salida del colegio. Pero necesitaba una buena excusa, no podía ir y decirle: - Hola, vine a verte porque te extraño… No. Definitivamente no podía hacer eso. Tomé un par de hojas de una copia de un trabajo que había entregado ese día a la mañana, y fui a Inmaculada. Estuve todo el camino pensando en que le podía decir. Llegué, espere unos minutos y cuando la vi me saludó y enseguida, le dije que tenía que llevar los papeles que traía en la mano a Gogui (otro de mis mejores amigos) que vivía en la calle Caxaraville (él no vive ahí). Y como yo no conocía donde quedaba (otra mentira), le pregunté si me podía decir donde quedaba. Me dijo que fuera con ella, que la dirección quedaba justo cruzando por el recorrido que hacía para ir a su casa. Mucha casualidad…
Junto a sus amigas, me acompañaron y cuando llegamos yo las acompañé una cuadra más (quería pasar el mayor tiempo posible a su lado). Cuando las despedí, simulé que iba a Caxaraville y luego me fui a mi casa. Mi plan había resultado.
Tardó dieciocho días en regalarme el Bon o Bon: once días después de que se terminó la semana de la dulzura. Lo importante es que me lo regaló, ¿no? Aparte estaba quedando (bah, siendo) muy molesto diciéndole cada dos por tres que quería que me lo regalara.
Por otra parte, yo no le decía que era su amigo sino que era un “conocido”. Claramente, no quería tener una amistad con ella.
El veintitrés de julio escribí una especie de “cuento” que relataba como la había conocido.
Me da vergüenza leerlo ahora. Repetí muchas palabras, además parece un cuento infantil. Como no pude dárselo personalmente lo escribí en un fotolog que yo había creado hace poco. Lo llamé /shhhboludaaa por una combinación de nuestros fotologs, un motivo más para recibirme de idiota. La historia decía así:

"L y N"

Bue, cuenta una historia que había una vez un chico llamado… Mmm... ¿Cómo lo podemos llamar? ¿"L"? "L" está bien... En fin, había una vez un chico llamado "L", que era muy simpático, bueno, un poco tonto (un poco nada más) y por supuesto tenia facha (pero él no se la creía).
Un día, "L" estaba sentado en una de las escaleras de la capilla de su colegio y en un momento vio pasar por delante de él una chica con unos ojos muy muy muy muy grandes (jajaja ¿tanto? Sí, creo que digo la verdad) y "L" dijo: ¡Guau!...
Cada vez que la chica de los ojos grandes pasaba "L" decía lo mismo y sus amigos pensaban que se estaba transformando en un perro de tanto repetirlo (jajaja cualquiera me mandé).
Un día (¿no hay otra cosa que decir: un día, no? jajaja), estaba sentado otra vez en la escalera de la capilla y le preguntó a su mejor amiga "I" si sabía cómo se llamaba esa chica y ella le respondió: Si, creo que se llama "M”.
Otro día (cambiamos el “Un día...” ¡Bien!), más precisamente el veinticuatro de mayo del 2008 a la noche, "L" estaba en su casa aburrido y decidió estar en la computadora (rarísimo en él estar en la PC). Deambulaba por fotologs, cuando le vino la idea de buscar el de la chica y fijarse si estaba el MSN y poder hablar con ella y conocerla (¿Qué linda historia no? es muy moderna  jajaja).
"L" buscó hasta que encontró un fotolog que tenía el supuesto nombre de "la chica de los ojos grandes" en él.
Se puso muy contento pero entró, y vio que no era el fotolog de la chica, sino de una amiga de ella. Pero a "L" se le ocurrió buscar en esa página si había una foto de ella y fijarse si había una firma que le llamara la atención y que podía ser de "la chica de los ojos grandes”.
"L" se alegró mucho pero mucho mucho mucho (jajaja como la tengo con esto) al ver que encontró la foto y la firma y se alegró el doble al entrar al fotolog " y ver que estaba el MSN (historia súper moderna, no como esas historias de cuentos de hadas jajaja). Descubrió que el nombre de "la chica de los ojos grandes" era "N" y no "M" como le había dicho "I”.
Luego, "L" la agregó, pero al ver que "N" tenía en el nick "Con las chicas ♥" le dio la re re re vergüenza, y peor aun cuando la chica le preguntó: ¿Quién sos? "L" no tuvo otra idea que esperar un momento y decirle: me tengo que ir, después te cuento quien soy... Y se desconectó.
Se fue a dormir muy bien "L" porque "algo es algo”.
Al otro día, "L" se volvió a conectar al MSN y la chica le dijo: ¿vos vas a inmaculada no? Y "L" respondió: Sí, sí. Vos también  ¿no? (esa pregunta era muy obvia pero "L" la hizo igual, porque en realidad sabía que ella iba al mismo cole que él). Y siguieron hablando por un tiempo. El lunes "L" pregunto si lo iba a saludar el martes y "N" le respondió que lo iba a saludar
Llegó el martes y no se pudieron saludar porque "L" no se atrevía a acercarse y "N" tampoco se acercó.
El miércoles, "L" la saludó (con un poco de ayuda de su amiga "I"). "L" se sintió muy feliz ese día
Continuará...

Esta es la primera parte de la historia.
Faltan más cosas.
Pero esto es como una introducción.
Gracias por ayudarme a escribir esto.
Gracias "N".
Gracias "chica de los ojos grandes".

¿Pueden creer que era así de tonto? No voy a decir que ahora soy muy maduro pero creo que avancé bastante. ¿Con eso quería impresionarla? OK, basta de tratarme de esta manera por un tiempo.
El diecinueve de julio, un día anterior al día del amigo, estábamos charlando, cuando me dijo que iba a ir a Flight City con sus amigas. Íbamos a ir al mismo lugar, pero con la diferencia de que ella a matinée, y yo más tarde cuando el lugar se llama Steel Zone. Por suerte, la vi a eso de la doce y media de la noche. Ella trató de decirme “feliz día” y le hice un gesto como diciendo “yo no soy tu amigo”. En conclusión, la saludé y se fue.

Faltaba poco para que comenzaran las vacaciones de invierno, tenía que apresurarme porque no era muy probable que la vea durante ese receso.



5. Me cansé de este juego



Al día siguiente, le compuse otra canción:

Yo sé que mañana,
es mi oportunidad.
Se abre una ventana,
no puedo esperar un día más.

Desde muy temprano,
me tomas de la mano.
¿Qué más podría pedir?
Contigo yo me siento muy feliz.

Quédate conmigo,
sólo eso te pido.
Yo quiero estar contigo,
gracias por haberte conocido.

Eres por quien vivo,
ya estoy decidido.
No estoy arrepentido,
no puedo esperar un día más.

Se acaba otra semana
y no estás aquí.
Se cierra una ventana,
pasó por esperar… un día más.

El veinticinco de julio del comenzaban las vacaciones de invierno. Y tenía pensado darle esa canción escrita pero no me atreví. Me arrepentí mucho de haber desperdiciado otra oportunidad. Se la mostré más tarde, publicándola en mi fotolog, pero no le dije que era para ella
Desde ese día, cada vez que hablábamos por MSN le daba una “pista”, aparte de la historia en sí misma (que ya decía mucho) para que se dé cuenta de lo que sentía por ella. Le comenté que no me gustaba que saliera los sábados, a cada rato le agradecía por cualquier cosa que hacía y también antes de despedirnos, le insinuaba un “Te….” Ella me preguntaba por qué le escribía esas cosas y mi respuesta no era más que un “adiviná” o algo parecido.
Intentaba invitarla a salir. Recuerdo que cuando se aproximaba el cumple de Irina, le propuse que me acompañe a Ramos Mejía para comprarle un regalo. Pero ella siempre daba vueltas y vueltas y quedábamos en nada o en un “después arreglamos”.
El ocho de agosto, estábamos chateando y en un momento se puso de nick “chicas no se peleen el mejor es mi morochazo” o algo así. Creo que mi cabeza borró lo que verdaderamente decía esa frase. Me sentía destruido, demasiado, no era algo para mí. Traté de tranquilizarme pero no podía. ¿Quién era esa persona que ocupó ese lugar que quería que sea mío? Hoy no sé si habrá sido una joda o un “código” entre ella y sus amigas. No me interesa saber la verdad. Pero sé que esa noche, deseaba dejar atrás todo.
Con lo que me quedaba de fuerza escribí en mi fotolog /shhhboludaaa, lo que sentía:

ME CANSÉ DE ESTE JUEGO... NO PUEDO MÁS

Bueno, sí. Ya me cansé, no puedo más.
Este juego de pistas que creí me estaba dando tiempo, en realidad me lo está sacando y empeorando así aún más la situación.
Todas las pistas son por una razón. Acá voy a decir cuales fueron (¡Bah! Las que me acuerdo que te dije):
- La vez que te dije que te extrañaba: estaba en mi casa, tenía muchas ganas de verte y no podía aguantar. Por suerte me sobraron esas fotocopias que tenía en la mano, que eran una copia del trabajo que había entregado esa mañana en el cole y se me ocurrió decirte que no conocía las calles. Después tomé cualquiera y me fui a mi casa. Me hizo sentir bien tenerte ahí.
- La canción: la compuse pensando en vos. Leéla ahora y te vas a dar cuenta. Habla del ultimo día antes de las vacaciones de invierno, por eso dice: “Yo sé que mañana es mi oportunidad, se abre una ventana NO PUEDO ESPERAR UN DÍA MÁS…”. No podía esperar otro día porque sabía que no te iba a ver en las vacaciones aunque insistí e insistí.
- Decirte gracias: por toda la alegría que me das. Por hacerme sentir bien cuando las cosas no andaban como yo quería. Esa mirada que tenés me pudo desde la primera vez como cuenta la historia.
- La historia: me acuerdo de todo lo que pasó. Porque siento algo distinto. Porque no me quiero olvidar de eso. Porque me hizo sentir muy bien conocerte.
- Lo del Bon o Bon: el único que quise recibir fue el tuyo. Esperé y lo obtuve ese dieciocho de julio.
- No me gusta que salgas los sábados: no me gusta porque tengo miedo. Una canción que conocemos dice: “Aún ni siquiera te tengo y ya tengo miedo de perderte amor, que rápido se me ha clavado, que dentro todo este dolor. Es poco lo que te conozco y ya pongo todo el juego a tu favor, NO TENGO MIEDO DE APOSTARTE PERDERTE SI ME DA PAVOR…”
Que cierta esa primera parte de la canción. Te digo esto porque tenía miedo de que conozcas a alguien, y me saque esa oportunidad, aunque sea mínima de tenerte alguna vez.

No quise llegar a esto. En serio. Se dio por darse. Como dice otra parte en una canción que conocés: “EL AMOR ES UNA COSA QUE SE DÁ DE PRONTO EN FORMA NATURAL...”
Repito que no quise llegar a esto. Se hizo grande. Perdón.
Por algo insistía en quererte hablar en los recreos, de verte en las vacaciones. Aunque me bastaba saludarte en el colegio. Pero a la vez no sé qué me pasaba que quería tenerte más cerca.
Tardé un montón en decirte esto porque tenía miedo. Tengo miedo. Primero porque la timidez me puede y mucho. Y después  porque no quería que me digas que no. Quería disfrutar un poco más y que capaz cambiaras la decisión.
Pero pensando, llegue a la conclusión, de que si querés algo lo vas a querer si te lo digo ahora, después, o si te lo decía antes. No importa tampoco el lugar. Pero sé que no vas a querer nada. Primero porque soy más grande. Segundo porque ya me consideras como un amigo. Tardé tanto en decirte la cosas, que me fuiste tomando un cariño que no quería lograr sino que quería otra cosa.
Tercero porque no soy para vos porque no querés nada conmigo. Nada.
Perdón por esto. Perdóname. Te quiero mucho, Natalia F. A.
Y el “Te...” era por una frase que creo que no hay que poner.
Porque creo que ya sabes cuál es. Y no quiero ponerla. Un beso. Gracias “chica de los ojos grandes”.

Lalo

Luego de escribir eso, le pedí que lo lea. Había dejado al descubierto mi corazón. Me desconecté y me fui al patio de mi casa a llorar. Esperé un tiempo y le mandé un mensaje con el celular de mi hermano. Le repetí que me perdone. Ella me respondió que lloró por todo lo que le escribí. Eso terminó de romper mi alma. Aunque sea de felicidad, odio hacer llorar a alguien. Creí que en ese momento se terminaba todo, que nunca más íbamos a hablar. Pero no fue así…

6. Acá no pasó nada



Un día después, me volvió a hablar, como si nada hubiese pasado. Ella no me había dicho con sus propias palabras que no quería tener nada conmigo. Creo que por eso decidí seguir hablándole. Tenía una esperanza. No me pregunten en base a qué tenía esa esperanza, pero la tenía. Ese mismo día, le compuse otras dos canciones:

Perdón

Ya te dije
la verdad.
No me queda
más que esperar.

Es muy molesta
esta situación.
Pero quiero la respuesta
que te dé tu corazón.

No te demores,
con tu silencio,
sólo agrandas mucho más mis temores.

Mi cariño por ti,
está ascendiendo.
Y se resume,
con lo que estoy escribiendo.

Aquí,
tan lejos de ti.

Te pido perdón
desde lo más profundo,
de mi corazón.


Gracias

Han sido
once semanas
de fantasía.

Donde no me importaba
otra cosa
que tu alegría.

Pero lo que empezó
terminó,
de una manera
que mi corazón jamás pensó.

Pero ocurrió
No me queda más que aceptar
aunque duela
es la realidad
y hay que continuar.

Pero no quiero partir,
sin antes decir:

Gracias,
por ser el sol
en invierno.

Gracias,
por alejarme
de este infierno.

Del que pude salir,
gracias a ti.

El treinta y uno de agosto, me dijo que tenía una lección de historia. Los temas estaban relacionados con los burgos y la crisis del mundo medieval. Como a mí casi siempre me fue bien en historia y de esos temas me acordaba bastante, decidí ayudarla. Tampoco la ayudé mucho. Le expliqué que eran los burgos y un par de cosas más. Creo que se sacó un 8 con 50 en esa lección y yo me sentía como un profesor de historia con títulos y honores. Le decía que esa nota había sido gracias a mí y ella también decía lo mismo. Era mentira, ella estudió y obtuvo esa nota.
Cada vez que hablábamos me sentía mucho más feliz que antes de que pasara lo de aquel ocho de agosto. Creía que las cosas podían llegar a cambiar. Para colmo, ella me decía “gordo”. Me encantaba que me diga así.

En esa época, yo había entrado al “mundo Facebook”, y ella lo hizo un par de meses después. De esta forma fui dejando el fotolog de lado.
Un par de meses después, más precisamente, una tarde de octubre, se festejaban setenta y cinco años de la fundación de nuestro colegio con una muestra de stands. Recuerdo que ese día saludé por primera vez a un chico que yo creía que estaba atrás de Natalia, llamado Santiago. Antes no lo podía ni ver, pero me pareció que era una buena persona. La verdad, lo es. Mientras esperaba que ella llegara (yo había ido más temprano), me quedé con una compañera de mi curso que había entrado hace poco al colegio. En un momento, se me acercó una chica que conocía de cuando iba al Padre Elizalde y me dijo: - Una amiga dice que así como estás vestido te partís.
Imagínense mi cara. Eso lo dijo una chica que iba a sexto grado, creo que tenía trece años. Quería que le dé un beso. Mi respuesta fue obvia, aunque la dio mi compañera.
Cuando al fin llegó Nati, quería pasar el mayor tiempo posible a su lado. No quería dejarla ni un segundo. Pero sentí que ella no pretendía lo mismo. Me quedé un ratito más en el colegio, y después me fui a mi casa. Llegué y me tiré en mi cama a llorar hasta quedarme dormido.
En ese mismo mes de octubre, me hice amigo de Santiago. Quedamos en arreglar un día para salir juntos a bailar. Finalmente fuimos a Flight City (piensen lo que era ir a una matinée a mi edad en ese entonces), el primero de noviembre. Natalia también iba a ir es día. Hubo un pequeño inconveniente antes de entrar, con unos chicos que le quisieron robar a un amigo de Santi que estaba con nosotros, pero no pasó nada grave. Una vez adentro, vi que llegó. Estaba muy nervioso. Ella no creía que yo iba a estar ahí. Recuerdo que le había dicho a Santi, que tenía un motivo para ir. Había ido por Nati. Me contó que él también había tratado de estar con ella, pero que era muy tímida. En fin, confirmé mis sospechas anteriores, pero al saber que no pasó nada, me alegré bastante.
Una vez más, traté de estar con ella todo el tiempo. Pero no pude. Sentía que me evitaba. Un tiempo después, vi que estaba hablando con un chico, y me puse un tanto triste. Fui a la barra con Santi, y me dijo: - Lo más fuerte que te dan acá es un jugo de naranja. No respondí nada, sólo hice una mueca, intentando reírme.
Luego traté de buscarla otra vez y como volví a fracasar, decidí no hablarle hasta que me fuera, y me quedé apoyado en un poste, sin hacer nada. Estaba mal porque había ido por ella y no me daba ni la hora. Minutos más tarde, vino a buscarme, tocándome el hombro, y cuando la tuve frente mío le pregunté con cara de enojo: - ¿Qué querés?
Creo que no me escuchó, pero se fue y yo seguí en el mismo lugar.
Posteriormente a todo esto, fui una vez más a ver si al fin, pasábamos más de dos minutos juntos. Lo conseguí. Quedamos agarrados de las manos durante un lapso, que me pareció eterno. Tenía muchas ganas de darle un beso, pero no me atreví (maldita timidez).
Llegó el tiempo de irse, y la acompañé a la salida. Nos quedamos un momento más juntos con un par de sus amigas, hasta que se fueron.
Algo me decía que si intentaba, iba a conseguir lo que deseaba. Pero como siempre, me equivoqué.

7. Tropezar con la misma piedra



El diecisiete de noviembre esperé que salga del colegio y fuimos a dar una vuelta. Había decidido jugarme otra vez. Me comentó que le iban a colocar brackets. Para mí seguiría siendo hermosa con o sin ellos. En una parte del camino, me frené y me senté para que hablemos, pero ella me dijo que estaba apurada, que no quería perder tiempo. Seguimos caminando, quise frenar otra vez, pero otra vez pasó lo mismo. Me sentí mal. Demasiado. Otra vez, la ilusión, no fue más que eso: una ilusión.
Esa noche, escribí en mi fotolog algunas cosas para que me dé una respuesta: sí o no.
Y lo acompañé con el siguiente texto sacado de Internet:

¿Podemos diferenciar el verdadero amor de una simple ilusión?
Cuando una persona esta perdidamente enamorada, hace todo lo posible por averiguar todo acerca de ese amor que en ese momento parece tan cerca, pero, siempre hay una sorpresa.
Pero a pesar de eso, uno no deja de sentir ese sentimiento tan especial, sin importar que haya sido tu decepción, uno deja de pensar en sus amigos, y hasta en sí mismo; y llega ese momento tan especial que uno ha estado esperando: ese ángel te sonríe, y sientes como algo dentro de ti.
Tienes ganas de gritar, de llorar, de decir todo lo que el corazón tiene dentro, pero uno no se atreve, pasan los días y cada vez te sientes más culpable por no haberlo hecho.
Ahora vuelves a observar a ese ángel, pero ahora no sólo te sonríe, sino que además te habla dulcemente y te ILUSIONA, sientes que no existe un mejor momento que el que estás viviendo, que todo es perfecto, pero ¿Cómo terminará la historia?, puede ser un final feliz, PERO, también puedes en solo segundo pasar de la felicidad a la tristeza, cuando ese ángel te dice que ese amor "MUTUO" es un amor imposible, y que sólo pueden seguir siendo amigos, en ese momento.
¿Qué es lo que sientes? ¿Tristeza? ¿Decepción? ¿O unas ganas profundas de llorar, de sacar todo ese dolor que ha llenado tu corazón? Pero uno nunca lo hace, y es por el mismo amor que le tienes a ese ángel, no importando tu dolor personal, solo pensando en que ese angelito no se ponga triste. Que gran sacrificio: sufrir para no hacer sufrir. Pero el tiempo ayuda a superarlo, y esto se vuelve, una historia inolvidable de tu vida, historia la cual siempre recordarás con ternura aunque tiempo atrás esta te haya hecho sufrir.
Debemos disfrutar cada uno de los momentos de la vida principalmente, el amor. Porque a veces cuando decidimos recibir el amor que antes rechazábamos, ya es demasiado tarde.

Pensaba que ella estaba jugando conmigo, pero no era así. Le pasé el link de mi publicación, pero no respondió. Creí que lo había leído y por eso, decidió no volver a hablar conmigo. Entonces, al día siguiente yo empecé una conversación:

Lalo: La verdad que no sé cómo tuve ganas de escribir eso pero perdonáme por todo lo que hice.
Natalia: ¿Qué me hiciste?
Lalo: ¿No te llegó lo que te dije ayer?
Natalia: No. No me llegó nada.
Lalo: Otra vez sopa. http://www.fotolog.com/shhhnodigasnahhh/57029980 firmas 2, 3 y 4. Especialmente firma 2.
Natalia: A ver.
Natalia: Esperá que no me entra
Lalo: Bueno
Natalia: No entiendo nada. ¿Quién te dijo? Ya sé que eso es para mí.
Lalo: ¿Quién me dijo qué?
Natalia: ¿Me podés explicar?
Lalo: ¿Qué cosa no entendés?
Lalo: ¿Tan confuso está?
Natalia: ¡Ay dios! No. No está confuso.
Natalia: ¿Querés que te explique todo?
Lalo: Dale.
Natalia: Yo después del nueve de agosto te seguí hablando porque sentí la necesidad de hablarte. Porque sé que si te dejaba de hablar me iba a sentir una basura sabiendo todo lo que vos sentías por mí. Y justo después de que vos me digas todo te dejé de hablar, así las cosas tampoco van. Aparte por ahí fue un error mío de no darme cuenta de las cosas y tomarte cariño como mi amigo. Mejor dicho como un amigo. Después no entendí esto: “Pero no juegues así. O no lo hagas si es a conciencia”.
Lalo: La verdad que en el momento que escribía eso estaba en cualquier lado y pensaba cualquier cosa. Creo que lo habré dicho porque... No sé. Como que yo sentía que me seguías el juego. Pero veo que no. Pensé cualquiera como el más estúpido del mundo.
Natalia: Yo nunca te seguiría el juego de nada y menos sabiendo que podría lastimarte.
Lalo: Estaba equivocado. Listo, ya está. No quiero pegar más vueltas porque ahora voy a terminar peor. En serio, listo. Hacéme un favor: no me hables más. Porque voy a seguir con esta ilusión estúpida que siempre tuve. No fue culpa tuya, fue toda mía. Perdonáme de verdad. A veces no me controlo. Porque sigo un instinto en vez de pensar dos veces las cosas. Siempre hice lo mismo y creo que por más que quiera no va a cambiar.
Natalia: ¿Vos pensás que la solución de todo esto es que te deje de hablar? La verdad para mí las cosas no son así. Vos y yo sabemos que si no te hablo más te haría mal a vos y por un lado a mí también.
Lalo: Perdón si soy egoísta, si pienso sólo en mí.
Natalia: Mi hermano necesita la máquina. ¿Tenés crédito?
Lalo: No. Mi hermano sí, pero hay que ver si me presta. Te aviso.
Natalia: Bueno, dale. Un besito. Ahora hablamos.
Lalo: ¡NO! No mandes más eso.
Natalia: Gordo dale
Lalo: ¡NO!
Natalia: OK.
Lalo: No me digas más gordo.
Natalia: Bueno, avisáme. Chau.
Lalo: OK, Natalia

Le mandé un mensaje preguntándole qué más me quería decir. Luego de un par de mensajes le dije que no quería hablar por medio de un celular, y ella accedió a mi pedido. Al día siguiente, estaba esperando que me venga a hablar en uno de los recreos. No vino. Mi respuesta a eso fue la posterior firma en su nuevo fotolog:

shhhnodigasnahhh dijo en 19/11/08 11:05:
¿No viste como te contradijiste sola?
Sé que no vas a venir a hablarme por tu cuenta.
Antes el que quería hablar era yo.
Nunca viniste por sí sola cuanto estábamos "bien"(una forma de decir)
Todavía tenés esa timidez.
Como yo antes la tenía.
Y que ahora cambió.
Ese Lalo que conociste no va a estar más.
Voy a volver a ser el de antes de conocerte.
El chamuyero y mentiroso de antes.
Sé que no vas a hablarme personalmente nunca más.
No vas a tener la valentía porque no es que no querés sino es que no podés.
Muchas gracias igual.
Y perdoná por esto pero lo tenía que decir.

Lalo.

No le tenía rencor. Me tenía rencor a mí mismo por ser así, tan sensible. Aunque le dije: “Voy a volver a ser el de antes de conocerte. El chamuyero y mentiroso de antes…”; en realidad, nunca fui tan así. Pero dije eso para alejarme de ella, de una vez por todas.

8. Dame un "tiempo"



¿Cómo saber que se puede estar mejor que en una situación que jamás existió? ¿Quién me puede asegurar eso, si eso nunca pasó? "No estés mal, va a venir algo mejor"  dicen varias personas para calmar un poco tu dolor. ¿Cómo saben? ¿Tienen una bola de cristal que pueden ver todo lo contrario de lo que ocurrió y sus consecuencias en un futuro y calificarlo como algo peor? Sé que por ahí me estoy volviendo paranoico con estos pensamientos, pero me hace bien para despejar ciertos complejos. Es un consuelo absurdo creer eso. No quiero decir que es imposible estar mejor, pero en una situación así, no hay comfort que valga la pena.

Uno de los últimos días de noviembre, se realizaba la “fiesta de los colores” en mi colegio. Ahí realizábamos una especie de coreografía con ejercicios de Educación física, los hombres hacían una, y las mujeres otra.
Natalia concurrió al evento y cuando la vi tenía muchas ganas de hablarle. Pero me contuve y no lo hice.
El sábado veintinueve de noviembre, escribí un par de cosas en mi fotolog, y entre ellas, le agradecí a ella por todo lo que había causado en mí y además le pedí perdón por no hablarle durante todo ese tiempo. Le pregunté a Santi, si me podía hacer el favor de decirle que lo lea. Al día siguiente, Nati me habló por MSN:

Natalia: ¿Estás?
Lalo: Ahora sí.
Natalia: Ayer Santi me dijo que lea lo del fotolog.
Natalia: Primero: Gracias y Segundo: no te tengo que perdonar nada, ya fue.
Lalo: Ahora quiero que sepas que ya recapacité todo y que no va a volver a pasar nada más. Quiero que las cosas sean como antes, que nos riamos como antes. Pero necesito un poquito de tiempo.
Natalia: Bueno dale, vos cuando pienses que ya está el tiempo, quiero que me avises así ya sé.

En fin, dejamos de hablar durante bastante tiempo.
En 2008 me llevé cinco materias. Filosofía, inglés, lengua y matemática las rendí en diciembre y plástica en febrero (la tenía aplazada). Sí. Me llevé plástica. Ni se lo había contado a mis viejos. Me daba vergüenza decir que me desaprobé una materia tan simple. Por suerte, aprobé todo y pasé a tercer año sin previas.
Llegaron las fiestas y traté de no pensar en ella. Comenzó el año 2009. Pero no de la mejor manera. El tres de enero falleció de un infarto mi abuelo materno, Lorenzo. Fue muy raro, porque junto con mi familia, pasamos año nuevo con él, y se lo podía ver en un muy buen estado, tanto físico, como anímico.
El nueve de ese mes, ella cumplía 14 años. Le escribí un feliz cumple en su fotolog y nada más.
En esas vacaciones, empecé a ir al gimnasio, para ponerme en estado físico. Durante enero, salí todos los fines de semana porque no me fui de vacaciones, debido a que nos tuvimos que quedar en casa, porque mi hermano tenía una prueba de fútbol en All Boys. Yo me quería ir a la costa, para despejarme un poco y por eso tenía mucha bronca; y más cuando, días después, me enteré de que mi hermano se iría a San Bernardo. Mis viejos me dieron plata como compensación por no irme de vacaciones. Les había dicho que con mi plata iba a hacer lo que quisiera. Y no tuve mejor idea que hacerme un tatuaje. Decidí tatuarme la inicial de Irina. Porque sentía que ella hizo muchas cosas por mí, que nadie va a hacer. El veintinueve de enero fui a Ramos Mejía para hacerme el tatuaje. Cuando entré y pregunté el precio, me preguntaron si yo tenía dieciocho y respondí que sí. Yo tenía dieciséis años y el tatuador no me pidió ningún tipo de documento que justifique mi edad, solo me pidió que firme un papel. A todo esto, ya había vuelto a hablar con Nati, y fue la primer persona que le mandé un mensaje después de haberme hecho la inicial en la nuca. Mis viejos no sabían que había hecho, es más si les contaba lo que iba a hacer, no lo iban a permitir porque no les gustan los tatuajes. Si se enteraban, me iban a matar. Bueno, tampoco tan exagerado. Cuando se dieron cuenta, sólo me hicieron un llamado de atención (por suerte).
Volviendo al tema de mis salidas en el mes de enero. Cada vez que iba a bailar, trataba de pasarla lo mejor posible y conocer otras chicas que me “ayuden” a olvidarme de Natalia. Fue uno de los mejores veranos de mi vida en la ciudad.
Decidí cortarme el pelo, dejando atrás la moda flogger. En realidad me corte el flequillo y me lo rebajé. Aunque de nada sirvió porque al poco tiempo lo tuve casi igual que antes (el pelo me crece extremadamente rápido).

Martes, 3 de marzo de 2009.

Natalia: ¿Sabés que descubrí una cosa?
Lalo: ¿Qué cosa?
Lalo: No digas eso, te la deje picando. Así para que la claves en un ángulo.
Natalia: Jajaja. Que cuando hablo con vos deliro muchísimo. Pero es con vos solo.
Lalo: Ahhh… Bueno. Bien ¡eh!
Natalia: De verdad.
Lalo: Jajaja.
Natalia: No sé por qué.
Lalo: Gracias jajaja.
Natalia: Tenés ese privilegio.

Empezaron las clases el nueve de marzo, mismo día que mi hermana Macarena cumplía once años. En el colegio, saludaba a Nati siempre que la veía y haciendo de cuenta de que ya no me importaba tanto como antes. Pero en realidad todavía sentía algo por ella. En una ocasión, le cambié un anillo con su nombre por una pulsera de Independiente que me había regalado un amigo. Como la perdió, me regaló otra.
El diecisiete de marzo Guido (no puedo creer que es la primera vez que nombre en esta historia con lo mucho que significa su amistad para mí), me confesó que lo iban a operar del corazón. Tenía una enfermedad en ese órgano desde que nació y se tenía que hacer un análisis anual. No podía creer que en cuatro años no me había contado nada. Me explicó que se guardó el secreto porque no quería que le estén todos encima. Lo comprendí porque lo conozco y sé que no le gusta que lo anden tratando como si fuera un nene. Le tenían que cambiar una válvula y la operación no era de sumo peligro. La iban a realizar seis días después de que me lo contara. Gracias a la vida, todo salió perfecto (tenía que cuidarse con respecto a lo que comía) y volvió al colegio un mes después.

Durante los primeros meses de ese año escolar comencé a conocer a una de sus mejores amigas de Natalia: Evelyn. La agregué al MSN y empezamos a hablar.
A principios de abril, Alan me rompió mi celular y perdí varias cosas que hubieran sido de gran ayuda para este libro. Nacho me prestó un celular que tenía de más hasta que mis viejos me compraran uno.
El veintiocho de abril, con los chicos del curso, nos compramos nuestros buzos de egresados. Elegimos los de la selección francesa de futbol y cada uno con un número distinto, para tener algo que podamos usar después de terminar el colegio. Elegí el número catorce.
A fines de mayo, sentí que no estaba bien hablar con Natalia. Yo no quería pasar por lo mismo otra vez más. Una noche, explicándole lo que pensaba. Me respondió que hoy en día, no había muchas personas como yo. Lloré mucho. Pero era mejor que cortar por lo sano, antes de volver a ilusionarme y salir lastimado peor que antes.
Días después, escribí una nota en mi Facebook. En ella resalte la letra de su inicial en cada palabra que la contenía:

LALO!
Lunes 25 de mayo de 2009 a las 23:11.

¿QuiéN no se preguNtó alguNa vez: por qué?
UNo sabe la respuesta pero No la quiere aceptar.
Si uNo busca esa respuesta, al encoNtrarla, duele taNto aceptarla, por eso recurre a otras cosas.
¿Qué queda? respoNderé: ¡Nada más queda! como dice Soda Stéreo.
Cuesta olvidar, cuesta mucho, se hace difícil resigNarse.
Pero hay que seguir. No bajar los brazos.
UNo iNtenta e iNtenta.  Se cae, se levaNta se vuelve a caer. Pero loco: ¡ARRIBA! Todo sigue. Lo que va, vieNe. Esperá, el momeNto llega, tarde o tempraNo, pero llega. TARDA EN LLEGAR Y AL FINAL, AL FINAL, HAY RECOMPENSA. Otra frase de Soda. Y hay uNa recompeNsa eNorme, que ya la teNías desde aNtes y ves que se hace más fuerte, que soN tus amigos. Que soN lo que más me importa a mí hoy eN día.
Se termiNó un sueño, pero quedaN muchos más...
No me voy a poner mal, de hecho, no estoy llorando ni nada ahora porque pude ver la realidad. Se fue la Niebla que aNtes me impedía ser lo que en verdad soy.
AuNque debo decir que a veces esa Niebla me hacía sentir bien.
Pero lo que soy ahora es lo que me gusta ser y voy a seguir sieNdo y No voy a cambiar por Nada. Y meNos ahora que estoy en doNde quiero estar, con la geNte que quiero estar: mis amigos. Que eN poco tiempo vamos a vivir uNo de los mejores momeNtos de Nuestras vidas: el viaje a Bariloche.
Me caNsé, ya está. Soy otra persoNa. Esto era la etapa final para cambiar. Y ya lo hice. Ahora me sieNto mucho mejor, porque acepto esa respuesta.
Dejé atrás una parte de mi vida que pude disfrutar uN poco. Pero sé que algo mejor va a veNir...
AlguNas persoNas saben de lo que hablo.

No estés preocupada,
¡YO LA PASO BIEN!

No les voy a decir que era el más feliz del mundo, pero puedo admitir que estaba bastante mejor sin hablarle, que haciéndolo.
La madrugada del treinta de mayo, decidí escribir una carta para despedirme:

Otra vez escribiendo una de estas cosas. ¿Será para descargar un poco las tensiones o porque verdaderamente tengo ganas de escribir algo? Será un poco de ambas.
Soñar, tratar de olvidar, soñar otra vez, tratar de olvidar de nuevo, una vez más soñar, pero tratar de olvidar, esta vez, no.
Once meses y un par de días, dieciséis para ser más exactos. Fechas grabadas en mi corazón: veintiocho de mayo, doce de junio, nueve de agosto, dieciocho de noviembre. Fechas inolvidables. Sólo para mí, para nadie más, tan sólo para mí.
Por un lado risas, alegría, felicidad e ilusión. Por otro, lágrimas, tristeza, dolor y desilusión.
Casi un año después, esa mirada todavía está acá, estuvo siempre y va a seguir estando aunque trate y trate mil veces de olvidar.
Cada vez que escuche una canción de Sin Bandera, cada vez que mire mi mano izquierda y vea la pulsera que me regalaste, cada vez que lea y cante cada una de las canciones que logré componer para vos. Vas a estar. Parece estúpido lo que digo pero es así.
Es momento de decir adiós definitivamente porque no quiero que me hables por lástima. Me hablás porque si dejas de hacerlo, te sentís una basura, y eso inconscientemente es tener lástima. En este tiempo de cambio, desde el dieciocho de noviembre me di cuenta de un montón de cosas. Esto fue gracias a vos, me está sirviendo mucho, soy más “suelto”, perdí la timidez casi totalmente.
No quiero olvidarte, solo quiero disfrutar cada día más, porque sé que si seguimos hablando como lo estamos haciendo voy a volver al principio y no quiero, me conozco y mucho.
Para tener felicidad hay que arriesgar un par de cosas ¿no? Y para que yo tenga felicidad y vos también, esto es lo mejor. No quiero que me hables nunca más, esta vez es definitiva.
El dolor que tengo ahora, es inexplicable.

Además de esto le di una canción de Kalimba y Reik, titulada “No puedo dejarte de amar”. Anteriormente, le había pasado una parte de este tema diciendo que yo la había compuesto. Lo dije porque siempre le hacía bromas. Dos veces le conté historias de terror que supuestamente me habían pasado. Le decía que era mentira, cuando veía el miedo que le causaba. En fin, le escribí esa carta y la primera parte de esa canción que era la que más se relacionaba con lo que había pasado.
Ese mismo día, por parte de Irina, le mandé esas dos cartas a Nati, además todo lo que había escrito para ella (canciones, cuento, etc.) y, además, le pedí a mi amiga que le comente que, si tenía que decirme algo, iba a estar en el gimnasio a la tarde.
Estuve más atento en ver si venía que en hacer actividad. Pero luego de más de una hora, me resigné a qué no iba a aparecer en ese lugar.





9. Junio



Antes de comenzar quiero decir que este capítulo se basa, más que nada, en conversaciones y notas.

Martes, 2 de junio de 2009.

Hoy se puede decir, que es el día más feliz de mi vida: después de todo lo que pasó, Natalia me dio una oportunidad.
Estaba en el aula y un compañero me dice que ella quería hablar conmigo. Me comentó que dudaba de lo que sentía y que, además, estaba en mí obtener un sí. Le mandé un mensaje, preguntándole si era verdad que quería hablar y me respondió que sí; que a la salida lo quería hacer. Estuve toda la mañana pensando en qué iba a decir.
Salí a las doce del cole y ella también lo tendría que haber hecho, pero tenía una prueba de historia  y salió un poco más tarde.
Fui a mi casa y después al gimnasio, cuando me estoy cambiando me llegó un mensaje suyo, diciéndome que ya salió y que se quedaba un ratito en lo del Pela. Le respondí diciendo que la esperaba en la otra esquina y como no me contestó, fui a buscarla. Cuando la vi, quiso empezar a hablar pero le dije que ahí no y nos fuimos a caminar. Me dijo que no sentía lastima por mí, que me quería y que le encantaría estar conmigo, pero que tenía miedo por ella. Yo le decía que no tenía por qué tener miedo. Seguimos caminando hasta llegar a la esquina de Santa Juana de Arco y Padre Elizalde y hablamos de muchas cosas, recordando todo lo que hicimos durante un año y unos días de conocernos. En un momento ella me puso una mano en su corazón y me dijo: - ¿Sentís?
Después yo hice lo mismo con una de sus manos y me dijo que se me iba a salir.
Tomé valentía y le canté: “una oportunidad, una oportunidad” y asintió con la cabeza (dudó un poco).
Me dio un beso. Fue la mejor sensación que tuve en mi vida. Le dije que no me conformaba y me dio otro. Después la acompañé hasta lo del Pela, porque estaba esperándola Eve y se quería ir a su casa. Al llegar no nos despedimos con un beso como los de minutos atrás. Creo que le daba vergüenza. Espero que no sea por mucho tiempo.
No puedo creer lo que me pasó hoy. Parece un sueño. Después de tanto intentar, llegó el día. Soy el hombre más feliz del mundo. Sé que tengo que ir de a poquito como me dijo Iri. Quiero demostrarle todo el amor que le tengo ¡ya! Pero no quiero cometer un error.
Estoy seguro de que hoy es el día más feliz de mi vida.

No esperaba que ocurriera todo eso aquella tarde. Esto lo escribí a la noche, que fue cuando caí en la realidad. Esperé ansioso a que llegara el día siguiente. Casi ni dormí.
Las primeras horas de clase parecían que no se pasaban más. Cuando la vi en el primer recreo, quise saludarla con un beso, pero ella se negó, con un leve movimiento de su cabeza. Acepté su respuesta: no quería presionarla.
Por MSN le decía cosas como: mi vida, mi amor, linda, y no recibía nada de su parte.
El cinco de junio la invité a salir:

Lalo: Si yo te invito a salir mañana, ¿vos qué decís? ¡Pará que te doy opciones!: A) Sí.  B) No. Porque tengo que ir a la casa de la abuela de la tía de la tataranieta de la sobrina de mi abuelo. C) Esperá que lo pienso.
Natalia: Me tengo que ir a hacer estudios y más a la nochecita salgo.
Lalo: Bueno, ¿el domingo?
Lalo: A) No. Porque tengo que estudiar B) Sí. C) Tengo que ir a la casa de...
Natalia: Familia jajaja. Lo clásico divi.

Hoy sigo sin entender ese “lo clásico”.
Pasé una semana sin darle un beso. En esos días estaba haciendo los trámites para renovar mi documento, porque faltaba poco para que cumpliera diecisiete y falté en varias ocasiones al colegio. El martes 9 también la invité:

Lalo: ¿El viernes salís conmigo, no?
Natalia: Tengo dentista.
Lalo: Y el sábado no, porque tenés que ir al otorrinolaringólogo, ¿no? Jajaja.
Natalia: Loqui me voy a bañar. Ahora vengo.

Imagínense la expresión de mi cara en ese momento. El viernes, yo cumplía diecisiete años. Como no respondió lo que le había dicho, cuando regresó de bañarse, no volví a tocar ese tema.
Me sentía triste. Quería estar con ella, demostrarle mi amor, pero no me dejaba. Una de las cosas que me levantaba un poco el ánimo, era que Evelyn me diga “cuñado”. La primera vez que lo dijo, me sorprendí. Yo también empecé a decirle “cuñada”.
El día de mi cumpleaños, pasé el primer recreo con Nati. A la tarde, cuando salí de Educación física, volví a estar con ella, pero como tenía dentista, no estuvimos juntos mucho tiempo.
Mis amigos vinieron a mi casa a la noche, para festejar mí cumple. Fue bastante tranquilo. Terminó temprano el asunto.
El quince de junio, las cosas empezaban a cambiar rotundamente. El día anterior Evelyn me dijo que Nati estaba indecisa con respecto a lo que sentía y que tampoco sabía lo que quería. Si una persona que la conoce desde hace años, tampoco sabe lo que ella quería, ¿qué me quedaba a mí?
Hablando con Nati, en un momento me escribió un ícono de un corazón roto. Lo puso por poner. Pero le respondí que nunca iba a hacer eso (romperle el corazón), que era lo último haría. No le dio mucha importancia, y cambió el tema. La conversación  siguió así:

Lalo: ¿Me dejas que te siga contando?
Natalia: Sí, dale.
Lalo: Yo nunca voy a hacer eso porque vos sabes muy bien todo lo que hice para estar con vos.

No dijo nada por cinco minutos.

Lalo: Te quedaste callada.
Natalia: Perdón, me colgué. Sos un amor, la verdad. Sos muy bueno y no quiero lastimarte.
Lalo: No me vas a lastimar.
Natalia: Es que sí, no sé. Vos sabes lo que siento yo.
Lalo: Si yo te digo que no, es no.
Natalia: Si vos lo decís…
Lalo: Cuando vos sepas verdaderamente lo que querés, sea cual sea la respuesta, la voy a aceptar. ¿Sabes?
Natalia: Sí, ya sé. Pero yo no quiero lastimarte, no me gustaría para nada, porque yo sé lo que vos sentís, y como sos, más con lo que pasó.
Lalo: Lo que pasó, ya está. Listo.
Natalia: Sí, ya sé, pero lo que causa eso, no pasó
Lalo: Está bien. No quiero hablar más de esto. Me voy a dormir. Beso.
Natalia: Bueno. Un beso.

Destrozado. Esa es la palabra perfecta que describe como estaba en ese momento. Se acercaba el final de los días más lindos de mi vida. Faltaba poco. Muy poco…