El primero de julio comenzaba la semana de la dulzura y no tuve mejor idea que regalarle un Bon o Bon a Nati, ese mismo día. De esta manera, ella también me iba a dar uno (era un poquito codicioso, ¿verdad?)
Dos días más tarde, estaba en mi casa y sentía que la extrañaba muchísimo. Entonces pensé en ir a buscarla a la salida del colegio. Pero necesitaba una buena excusa, no podía ir y decirle: - Hola, vine a verte porque te extraño… No. Definitivamente no podía hacer eso. Tomé un par de hojas de una copia de un trabajo que había entregado ese día a la mañana, y fui a Inmaculada. Estuve todo el camino pensando en que le podía decir. Llegué, espere unos minutos y cuando la vi me saludó y enseguida, le dije que tenía que llevar los papeles que traía en la mano a Gogui (otro de mis mejores amigos) que vivía en la calle Caxaraville (él no vive ahí). Y como yo no conocía donde quedaba (otra mentira), le pregunté si me podía decir donde quedaba. Me dijo que fuera con ella, que la dirección quedaba justo cruzando por el recorrido que hacía para ir a su casa. Mucha casualidad…
Junto a sus amigas, me acompañaron y cuando llegamos yo las acompañé una cuadra más (quería pasar el mayor tiempo posible a su lado). Cuando las despedí, simulé que iba a Caxaraville y luego me fui a mi casa. Mi plan había resultado.
Tardó dieciocho días en regalarme el Bon o Bon: once días después de que se terminó la semana de la dulzura. Lo importante es que me lo regaló, ¿no? Aparte estaba quedando (bah, siendo) muy molesto diciéndole cada dos por tres que quería que me lo regalara.
Por otra parte, yo no le decía que era su amigo sino que era un “conocido”. Claramente, no quería tener una amistad con ella.
Dos días más tarde, estaba en mi casa y sentía que la extrañaba muchísimo. Entonces pensé en ir a buscarla a la salida del colegio. Pero necesitaba una buena excusa, no podía ir y decirle: - Hola, vine a verte porque te extraño… No. Definitivamente no podía hacer eso. Tomé un par de hojas de una copia de un trabajo que había entregado ese día a la mañana, y fui a Inmaculada. Estuve todo el camino pensando en que le podía decir. Llegué, espere unos minutos y cuando la vi me saludó y enseguida, le dije que tenía que llevar los papeles que traía en la mano a Gogui (otro de mis mejores amigos) que vivía en la calle Caxaraville (él no vive ahí). Y como yo no conocía donde quedaba (otra mentira), le pregunté si me podía decir donde quedaba. Me dijo que fuera con ella, que la dirección quedaba justo cruzando por el recorrido que hacía para ir a su casa. Mucha casualidad…
Junto a sus amigas, me acompañaron y cuando llegamos yo las acompañé una cuadra más (quería pasar el mayor tiempo posible a su lado). Cuando las despedí, simulé que iba a Caxaraville y luego me fui a mi casa. Mi plan había resultado.
Tardó dieciocho días en regalarme el Bon o Bon: once días después de que se terminó la semana de la dulzura. Lo importante es que me lo regaló, ¿no? Aparte estaba quedando (bah, siendo) muy molesto diciéndole cada dos por tres que quería que me lo regalara.
Por otra parte, yo no le decía que era su amigo sino que era un “conocido”. Claramente, no quería tener una amistad con ella.
El veintitrés de julio escribí una especie de “cuento” que relataba como la había conocido.
Me da vergüenza leerlo ahora. Repetí muchas palabras, además parece un cuento infantil. Como no pude dárselo personalmente lo escribí en un fotolog que yo había creado hace poco. Lo llamé /shhhboludaaa por una combinación de nuestros fotologs, un motivo más para recibirme de idiota. La historia decía así:
"L y N"
Bue, cuenta una historia que había una vez un chico llamado… Mmm... ¿Cómo lo podemos llamar? ¿"L"? "L" está bien... En fin, había una vez un chico llamado "L", que era muy simpático, bueno, un poco tonto (un poco nada más) y por supuesto tenia facha (pero él no se la creía).
Un día, "L" estaba sentado en una de las escaleras de la capilla de su colegio y en un momento vio pasar por delante de él una chica con unos ojos muy muy muy muy grandes (jajaja ¿tanto? Sí, creo que digo la verdad) y "L" dijo: ¡Guau!...
Cada vez que la chica de los ojos grandes pasaba "L" decía lo mismo y sus amigos pensaban que se estaba transformando en un perro de tanto repetirlo (jajaja cualquiera me mandé).
Un día (¿no hay otra cosa que decir: un día, no? jajaja), estaba sentado otra vez en la escalera de la capilla y le preguntó a su mejor amiga "I" si sabía cómo se llamaba esa chica y ella le respondió: Si, creo que se llama "M”.
Otro día (cambiamos el “Un día...” ¡Bien!), más precisamente el veinticuatro de mayo del 2008 a la noche, "L" estaba en su casa aburrido y decidió estar en la computadora (rarísimo en él estar en la PC). Deambulaba por fotologs, cuando le vino la idea de buscar el de la chica y fijarse si estaba el MSN y poder hablar con ella y conocerla (¿Qué linda historia no? es muy moderna jajaja).
"L" buscó hasta que encontró un fotolog que tenía el supuesto nombre de "la chica de los ojos grandes" en él.
Se puso muy contento pero entró, y vio que no era el fotolog de la chica, sino de una amiga de ella. Pero a "L" se le ocurrió buscar en esa página si había una foto de ella y fijarse si había una firma que le llamara la atención y que podía ser de "la chica de los ojos grandes”.
"L" se alegró mucho pero mucho mucho mucho (jajaja como la tengo con esto) al ver que encontró la foto y la firma y se alegró el doble al entrar al fotolog " y ver que estaba el MSN (historia súper moderna, no como esas historias de cuentos de hadas jajaja). Descubrió que el nombre de "la chica de los ojos grandes" era "N" y no "M" como le había dicho "I”.
Luego, "L" la agregó, pero al ver que "N" tenía en el nick "Con las chicas ♥" le dio la re re re vergüenza, y peor aun cuando la chica le preguntó: ¿Quién sos? "L" no tuvo otra idea que esperar un momento y decirle: me tengo que ir, después te cuento quien soy... Y se desconectó.
Se fue a dormir muy bien "L" porque "algo es algo”.
Al otro día, "L" se volvió a conectar al MSN y la chica le dijo: ¿vos vas a inmaculada no? Y "L" respondió: Sí, sí. Vos también ¿no? (esa pregunta era muy obvia pero "L" la hizo igual, porque en realidad sabía que ella iba al mismo cole que él). Y siguieron hablando por un tiempo. El lunes "L" pregunto si lo iba a saludar el martes y "N" le respondió que lo iba a saludar
Llegó el martes y no se pudieron saludar porque "L" no se atrevía a acercarse y "N" tampoco se acercó.
El miércoles, "L" la saludó (con un poco de ayuda de su amiga "I"). "L" se sintió muy feliz ese día
Continuará...
Esta es la primera parte de la historia.
Faltan más cosas.
Pero esto es como una introducción.
Gracias por ayudarme a escribir esto.
Gracias "N".
Gracias "chica de los ojos grandes".
¿Pueden creer que era así de tonto? No voy a decir que ahora soy muy maduro pero creo que avancé bastante. ¿Con eso quería impresionarla? OK, basta de tratarme de esta manera por un tiempo.
El diecinueve de julio, un día anterior al día del amigo, estábamos charlando, cuando me dijo que iba a ir a Flight City con sus amigas. Íbamos a ir al mismo lugar, pero con la diferencia de que ella a matinée, y yo más tarde cuando el lugar se llama Steel Zone. Por suerte, la vi a eso de la doce y media de la noche. Ella trató de decirme “feliz día” y le hice un gesto como diciendo “yo no soy tu amigo”. En conclusión, la saludé y se fue.
El diecinueve de julio, un día anterior al día del amigo, estábamos charlando, cuando me dijo que iba a ir a Flight City con sus amigas. Íbamos a ir al mismo lugar, pero con la diferencia de que ella a matinée, y yo más tarde cuando el lugar se llama Steel Zone. Por suerte, la vi a eso de la doce y media de la noche. Ella trató de decirme “feliz día” y le hice un gesto como diciendo “yo no soy tu amigo”. En conclusión, la saludé y se fue.
Faltaba poco para que comenzaran las vacaciones de invierno, tenía que apresurarme porque no era muy probable que la vea durante ese receso.


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