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Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

8. Dame un "tiempo"



¿Cómo saber que se puede estar mejor que en una situación que jamás existió? ¿Quién me puede asegurar eso, si eso nunca pasó? "No estés mal, va a venir algo mejor"  dicen varias personas para calmar un poco tu dolor. ¿Cómo saben? ¿Tienen una bola de cristal que pueden ver todo lo contrario de lo que ocurrió y sus consecuencias en un futuro y calificarlo como algo peor? Sé que por ahí me estoy volviendo paranoico con estos pensamientos, pero me hace bien para despejar ciertos complejos. Es un consuelo absurdo creer eso. No quiero decir que es imposible estar mejor, pero en una situación así, no hay comfort que valga la pena.

Uno de los últimos días de noviembre, se realizaba la “fiesta de los colores” en mi colegio. Ahí realizábamos una especie de coreografía con ejercicios de Educación física, los hombres hacían una, y las mujeres otra.
Natalia concurrió al evento y cuando la vi tenía muchas ganas de hablarle. Pero me contuve y no lo hice.
El sábado veintinueve de noviembre, escribí un par de cosas en mi fotolog, y entre ellas, le agradecí a ella por todo lo que había causado en mí y además le pedí perdón por no hablarle durante todo ese tiempo. Le pregunté a Santi, si me podía hacer el favor de decirle que lo lea. Al día siguiente, Nati me habló por MSN:

Natalia: ¿Estás?
Lalo: Ahora sí.
Natalia: Ayer Santi me dijo que lea lo del fotolog.
Natalia: Primero: Gracias y Segundo: no te tengo que perdonar nada, ya fue.
Lalo: Ahora quiero que sepas que ya recapacité todo y que no va a volver a pasar nada más. Quiero que las cosas sean como antes, que nos riamos como antes. Pero necesito un poquito de tiempo.
Natalia: Bueno dale, vos cuando pienses que ya está el tiempo, quiero que me avises así ya sé.

En fin, dejamos de hablar durante bastante tiempo.
En 2008 me llevé cinco materias. Filosofía, inglés, lengua y matemática las rendí en diciembre y plástica en febrero (la tenía aplazada). Sí. Me llevé plástica. Ni se lo había contado a mis viejos. Me daba vergüenza decir que me desaprobé una materia tan simple. Por suerte, aprobé todo y pasé a tercer año sin previas.
Llegaron las fiestas y traté de no pensar en ella. Comenzó el año 2009. Pero no de la mejor manera. El tres de enero falleció de un infarto mi abuelo materno, Lorenzo. Fue muy raro, porque junto con mi familia, pasamos año nuevo con él, y se lo podía ver en un muy buen estado, tanto físico, como anímico.
El nueve de ese mes, ella cumplía 14 años. Le escribí un feliz cumple en su fotolog y nada más.
En esas vacaciones, empecé a ir al gimnasio, para ponerme en estado físico. Durante enero, salí todos los fines de semana porque no me fui de vacaciones, debido a que nos tuvimos que quedar en casa, porque mi hermano tenía una prueba de fútbol en All Boys. Yo me quería ir a la costa, para despejarme un poco y por eso tenía mucha bronca; y más cuando, días después, me enteré de que mi hermano se iría a San Bernardo. Mis viejos me dieron plata como compensación por no irme de vacaciones. Les había dicho que con mi plata iba a hacer lo que quisiera. Y no tuve mejor idea que hacerme un tatuaje. Decidí tatuarme la inicial de Irina. Porque sentía que ella hizo muchas cosas por mí, que nadie va a hacer. El veintinueve de enero fui a Ramos Mejía para hacerme el tatuaje. Cuando entré y pregunté el precio, me preguntaron si yo tenía dieciocho y respondí que sí. Yo tenía dieciséis años y el tatuador no me pidió ningún tipo de documento que justifique mi edad, solo me pidió que firme un papel. A todo esto, ya había vuelto a hablar con Nati, y fue la primer persona que le mandé un mensaje después de haberme hecho la inicial en la nuca. Mis viejos no sabían que había hecho, es más si les contaba lo que iba a hacer, no lo iban a permitir porque no les gustan los tatuajes. Si se enteraban, me iban a matar. Bueno, tampoco tan exagerado. Cuando se dieron cuenta, sólo me hicieron un llamado de atención (por suerte).
Volviendo al tema de mis salidas en el mes de enero. Cada vez que iba a bailar, trataba de pasarla lo mejor posible y conocer otras chicas que me “ayuden” a olvidarme de Natalia. Fue uno de los mejores veranos de mi vida en la ciudad.
Decidí cortarme el pelo, dejando atrás la moda flogger. En realidad me corte el flequillo y me lo rebajé. Aunque de nada sirvió porque al poco tiempo lo tuve casi igual que antes (el pelo me crece extremadamente rápido).

Martes, 3 de marzo de 2009.

Natalia: ¿Sabés que descubrí una cosa?
Lalo: ¿Qué cosa?
Lalo: No digas eso, te la deje picando. Así para que la claves en un ángulo.
Natalia: Jajaja. Que cuando hablo con vos deliro muchísimo. Pero es con vos solo.
Lalo: Ahhh… Bueno. Bien ¡eh!
Natalia: De verdad.
Lalo: Jajaja.
Natalia: No sé por qué.
Lalo: Gracias jajaja.
Natalia: Tenés ese privilegio.

Empezaron las clases el nueve de marzo, mismo día que mi hermana Macarena cumplía once años. En el colegio, saludaba a Nati siempre que la veía y haciendo de cuenta de que ya no me importaba tanto como antes. Pero en realidad todavía sentía algo por ella. En una ocasión, le cambié un anillo con su nombre por una pulsera de Independiente que me había regalado un amigo. Como la perdió, me regaló otra.
El diecisiete de marzo Guido (no puedo creer que es la primera vez que nombre en esta historia con lo mucho que significa su amistad para mí), me confesó que lo iban a operar del corazón. Tenía una enfermedad en ese órgano desde que nació y se tenía que hacer un análisis anual. No podía creer que en cuatro años no me había contado nada. Me explicó que se guardó el secreto porque no quería que le estén todos encima. Lo comprendí porque lo conozco y sé que no le gusta que lo anden tratando como si fuera un nene. Le tenían que cambiar una válvula y la operación no era de sumo peligro. La iban a realizar seis días después de que me lo contara. Gracias a la vida, todo salió perfecto (tenía que cuidarse con respecto a lo que comía) y volvió al colegio un mes después.

Durante los primeros meses de ese año escolar comencé a conocer a una de sus mejores amigas de Natalia: Evelyn. La agregué al MSN y empezamos a hablar.
A principios de abril, Alan me rompió mi celular y perdí varias cosas que hubieran sido de gran ayuda para este libro. Nacho me prestó un celular que tenía de más hasta que mis viejos me compraran uno.
El veintiocho de abril, con los chicos del curso, nos compramos nuestros buzos de egresados. Elegimos los de la selección francesa de futbol y cada uno con un número distinto, para tener algo que podamos usar después de terminar el colegio. Elegí el número catorce.
A fines de mayo, sentí que no estaba bien hablar con Natalia. Yo no quería pasar por lo mismo otra vez más. Una noche, explicándole lo que pensaba. Me respondió que hoy en día, no había muchas personas como yo. Lloré mucho. Pero era mejor que cortar por lo sano, antes de volver a ilusionarme y salir lastimado peor que antes.
Días después, escribí una nota en mi Facebook. En ella resalte la letra de su inicial en cada palabra que la contenía:

LALO!
Lunes 25 de mayo de 2009 a las 23:11.

¿QuiéN no se preguNtó alguNa vez: por qué?
UNo sabe la respuesta pero No la quiere aceptar.
Si uNo busca esa respuesta, al encoNtrarla, duele taNto aceptarla, por eso recurre a otras cosas.
¿Qué queda? respoNderé: ¡Nada más queda! como dice Soda Stéreo.
Cuesta olvidar, cuesta mucho, se hace difícil resigNarse.
Pero hay que seguir. No bajar los brazos.
UNo iNtenta e iNtenta.  Se cae, se levaNta se vuelve a caer. Pero loco: ¡ARRIBA! Todo sigue. Lo que va, vieNe. Esperá, el momeNto llega, tarde o tempraNo, pero llega. TARDA EN LLEGAR Y AL FINAL, AL FINAL, HAY RECOMPENSA. Otra frase de Soda. Y hay uNa recompeNsa eNorme, que ya la teNías desde aNtes y ves que se hace más fuerte, que soN tus amigos. Que soN lo que más me importa a mí hoy eN día.
Se termiNó un sueño, pero quedaN muchos más...
No me voy a poner mal, de hecho, no estoy llorando ni nada ahora porque pude ver la realidad. Se fue la Niebla que aNtes me impedía ser lo que en verdad soy.
AuNque debo decir que a veces esa Niebla me hacía sentir bien.
Pero lo que soy ahora es lo que me gusta ser y voy a seguir sieNdo y No voy a cambiar por Nada. Y meNos ahora que estoy en doNde quiero estar, con la geNte que quiero estar: mis amigos. Que eN poco tiempo vamos a vivir uNo de los mejores momeNtos de Nuestras vidas: el viaje a Bariloche.
Me caNsé, ya está. Soy otra persoNa. Esto era la etapa final para cambiar. Y ya lo hice. Ahora me sieNto mucho mejor, porque acepto esa respuesta.
Dejé atrás una parte de mi vida que pude disfrutar uN poco. Pero sé que algo mejor va a veNir...
AlguNas persoNas saben de lo que hablo.

No estés preocupada,
¡YO LA PASO BIEN!

No les voy a decir que era el más feliz del mundo, pero puedo admitir que estaba bastante mejor sin hablarle, que haciéndolo.
La madrugada del treinta de mayo, decidí escribir una carta para despedirme:

Otra vez escribiendo una de estas cosas. ¿Será para descargar un poco las tensiones o porque verdaderamente tengo ganas de escribir algo? Será un poco de ambas.
Soñar, tratar de olvidar, soñar otra vez, tratar de olvidar de nuevo, una vez más soñar, pero tratar de olvidar, esta vez, no.
Once meses y un par de días, dieciséis para ser más exactos. Fechas grabadas en mi corazón: veintiocho de mayo, doce de junio, nueve de agosto, dieciocho de noviembre. Fechas inolvidables. Sólo para mí, para nadie más, tan sólo para mí.
Por un lado risas, alegría, felicidad e ilusión. Por otro, lágrimas, tristeza, dolor y desilusión.
Casi un año después, esa mirada todavía está acá, estuvo siempre y va a seguir estando aunque trate y trate mil veces de olvidar.
Cada vez que escuche una canción de Sin Bandera, cada vez que mire mi mano izquierda y vea la pulsera que me regalaste, cada vez que lea y cante cada una de las canciones que logré componer para vos. Vas a estar. Parece estúpido lo que digo pero es así.
Es momento de decir adiós definitivamente porque no quiero que me hables por lástima. Me hablás porque si dejas de hacerlo, te sentís una basura, y eso inconscientemente es tener lástima. En este tiempo de cambio, desde el dieciocho de noviembre me di cuenta de un montón de cosas. Esto fue gracias a vos, me está sirviendo mucho, soy más “suelto”, perdí la timidez casi totalmente.
No quiero olvidarte, solo quiero disfrutar cada día más, porque sé que si seguimos hablando como lo estamos haciendo voy a volver al principio y no quiero, me conozco y mucho.
Para tener felicidad hay que arriesgar un par de cosas ¿no? Y para que yo tenga felicidad y vos también, esto es lo mejor. No quiero que me hables nunca más, esta vez es definitiva.
El dolor que tengo ahora, es inexplicable.

Además de esto le di una canción de Kalimba y Reik, titulada “No puedo dejarte de amar”. Anteriormente, le había pasado una parte de este tema diciendo que yo la había compuesto. Lo dije porque siempre le hacía bromas. Dos veces le conté historias de terror que supuestamente me habían pasado. Le decía que era mentira, cuando veía el miedo que le causaba. En fin, le escribí esa carta y la primera parte de esa canción que era la que más se relacionaba con lo que había pasado.
Ese mismo día, por parte de Irina, le mandé esas dos cartas a Nati, además todo lo que había escrito para ella (canciones, cuento, etc.) y, además, le pedí a mi amiga que le comente que, si tenía que decirme algo, iba a estar en el gimnasio a la tarde.
Estuve más atento en ver si venía que en hacer actividad. Pero luego de más de una hora, me resigné a qué no iba a aparecer en ese lugar.





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