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Hugo Horacio Escobar. 21 años. Intento de escritor e intento de conductor/locutor. Nochecita del Huracán por www.radiobunker.com Jueves 22 hs.

viernes, 21 de octubre de 2011

16. Today is gonna be the day



El día del quince de Nati, me sentí más nervioso que de costumbre. Ese día escribí como estado de Facebook: Today is gonna be the day (hoy va a ser el día).
Llegué casi a las diez de la noche al salón. En la puerta, cuando estaba a punto de decir mi nombre para confirmar mi asistencia, una mujer me dice:

-¿Hugo, no? Te conozco del Facebook.

Esa mujer, era la mamá de Natalia. No sabía que era ella. Mi cara fue de asombro total. Ni respondí, sólo hice un intento de sonrisa y entré. Sentí vergüenza.
Una vez dentro, vi a Nicolás, Ramiro, Evelyn y Marina. Me quedé con ellos hasta que fueron llegando otras personas que conocía. Cuando llegaron Juanpi y Franco (un compañero del anterior), pasé la mayoría del tiempo con ambos. Desde ese día comencé a conocer a Franco, y la verdad que hoy por hoy, es un amigo con todas las letras.
Me senté con Evelyn, Sofía, Nicolás, Fabricio y Ramiro. En el momento en que avisaron que iba a entrar Nati, me sentí raro y más aún cuando la vi. Estaba más hermosa que nunca. Se me vinieron a la cabeza miles de recuerdos, en especial esos veinticuatro días. Pensé en darle un abrazo, pero sólo la saludé. Luego de eso, me sentí muy triste. No quería estar ahí. Estuve a punto de llorar, pero me contuve porque no deseaba que me vea mal. Luego, sólo por ella, me prometí a mí mismo que iba a disfrutar de la noche y que le demostraría que estaba bien, porque para estar mal, me hubiera quedado en mi casa.
En el momento del vals me temblaron las piernas. Tenía miedo de equivocarme en algún paso. Por suerte lo hice bien. ¡Bah! Creo que fue así.
Me alegró mucho verla tan feliz, en un día que tanto esperó a que llegue. Siempre con una sonrisa, me transmitía muchísima tranquilidad. Cruzamos un par de palabras al azar pero no hablamos mucho.
Bailé con los chicos y las chicas durante casi toda la noche y le demostré a Natalia que la pasé excelente. Cumplí con mi auto-promesa.
Se terminó la fiesta y con Fran y Juanpi, nos fuimos caminando. Sí. Éramos tres locos caminando por la calle a las siete de la mañana vestidos de traje.
Llegué a mi casa, y cambió mi ánimo. No podía creer que había ido a la fiesta. Me sentía bien, porque la vi feliz y yo también le demostré que estaba en ese estado, pero a la vez estaba triste. No lloré, pero me quedé pensando por mucho tiempo. Sabía que a partir de ese día, volvería a hablar con Natalia.

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